La Generación del Bicentenario

Teresa Chara de los Rios

Un joven golpea directo a la cara de un Congresista de la República en el preciso momento que declaraba a los medios de comunicación, poco después que en el Congreso, por amplia mayoría aprobaran la vacancia de Martin Vizcarra. 

Este hecho fue el fósforo que faltaba para encender la mecha. Muchas personas sintieron como suyo ese golpe, porque significaba el escape a su frustración, al hartazgo de no sentirse representados ni escuchados  por sus autoridades.

Los jóvenes no querían la vacancia de Vizcarra, no por él, sino porque deseaban que el próximo año 2021, se realizaran las elecciones generales y la transición tranquila al  nuevo gobierno electo.

La indignación fue creciendo cada vez más, sobre todo cuando fueron cruelmente repelidos con golpes, gases y perdigones, con la lamentable pérdida de vida de dos de ellos y varios heridos hospitalizados.

La pandemia también contribuyó a la explosión social.  Meses de confinamiento, sin salir de casa, pendientes de lo que sucedía en el país. Se develó la situación precaria en nuestros servicios de salud, educación, aumento del desempleo, escasa conectividad digital a nivel nacional, inequidades sociales y económicas, y sobre ello, corrupción en las compras estatales so pretexto del coronavirus.

Los jóvenes se revelaron. Ya no querían más esa forma de hacer política, con discursos falsos y promesas incumplidas. Se decidieron romper el statu quo. Los políticos no estaban escuchando sus voces, ni sus opiniones, menos sus demandas.  Empezaron a tomar acción. Se autoconvocaron en redes sociales.  Salieron a conquistar las calles convirtiéndolas en su mejor escenario para hacerse visibles y que sus voces sean escuchadas en rechazo al Congresista Merino. 

Se congregaban de todos los distritos, de todas las regiones, era una fuerza imparable en todo el país. Así nace la “generación del bicentenario”, cuyas únicas armas son sus voces y carteles en mano. Cada día se sumaban más jóvenes que sin conocerse, se unían solidariamente coreando lemas y arengas contra la situación adversa.

Los jóvenes llamados “generación del bicentenario” son mucho más sensibles a los temas de derechos humanos, ambientales,  políticos, enfoque de género, respeto a la diversidad sexual,  igualdad de oportunidades, a la no discriminación. Saben que protestar pacíficamente es su derecho y que no deben ser reprimidos o detenidos por ello.

Pero también exigen el cumplimiento de sus derechos, mejores servicios, denuncian la corrupción y cuestionan la gestión de sus autoridades o políticos, incluso que pueden hacerlos  retroceder en algunas decisiones que consideran perjudicial para la población.  En suma,  los jóvenes se han dado cuenta que tienen el poder en sus manos, el poder de cambiar su futuro y hasta cambiar Presidentes.

En las redes sociales cuentan con aliados estratégicos como periodistas, profesionales, académicos, politólogos y los “influencers”, personas con credibilidad y gran poder de convicción, quienes les proporcionan archivos digitales de noticias, fotos y videos.  Si algún político o autoridad sale a desinformar o tratar de sorprender a la opinión pública, le llueve información guardada por años, enmendándole la plana.

Los adultos, políticos y gobernantes tenemos que comprender que los jóvenes no son solo un grupo etario de la población descrita en cifras y con necesidades estandarizadas. No es lo mismo hablar de jóvenes que viven en las zonas urbanas, rurales o en sectores  marginales.

Existen jóvenes que estudian y otros que no estudian. Que trabajan o trabajan y estudian, o están desempleados. Jóvenes que ya son padres de familia. Jóvenes “mil oficios” que la luchan todos los días para llevar algo de dinero a su hogar. Jóvenes con enfermedades crónicas o con discapacidad. Si eso no lo hemos comprendido, entonces ahora nos explicamos porque han salido a las calles.

Me quedo con una de las mejores frases entonadas en las marchas “Perú te amo, por eso te defiendo”. Gracias chicos por la gran lección que nos han dado.

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