Perennizando el conflicto

Cuatro jueces del Tribunal Constitucional decidieron darle la espalda al país, a su democracia, cerrando los ojos al momento histórico que vive el país y  refugiándose en artilugios legales decidieron no resolver la demanda competencial sobre la vacancia presidencial por «incapacidad moral permanente».

Se trata de los tribunos Augusto Ferrero, Manuel Miranda, Ernesto Blume y José Luis Sardón, quienes claudicando a su responsabilidad y deber de jueces se negaron a resolver un conflicto y en cambio optaron por prolongarlo.

La decisión de estos cuatro tribunos solo puede explicarse desde una posición política, pero no desde su responsabilidad de magistrados de administrar justicia, de resolver conflictos y contribuir con ello a la paz social.

La vacancia presidencial aprobada por el Congreso de la República por la causal de «incapacidad moral permanente» devino en una protesta social que obligó al presidente del Congreso encargado de la Presidencia de la República, Manuel Merino, a renunciar. La vida de dos jóvenes cobró la brutal represión policial del régimen ilegítimo de Merino

La abierta interpretación de «incapacidad moral permanente» deja libertad a la arbitrariedad y la arbitrariedad siempre será una injusticia y la injusticia ha sido, es y será causa de conflicto.

Y eso: el conflicto es lo que han perennizado los cuatro magistrados del TC en el país.

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