Retos educativos de cara al bicentenario

Teresa Chara de los Rios

Estamos viviendo la crisis más grande de la historia en el sistema educativo: interrupción de las clases presenciales, deserción escolar, deficientes y lentos servicios de conectividad digital, migración de estudiantes de la escuela privada a la escuela pública, falta de logística y capacidades docentes para asumir los retos de la clase presencial a la virtual, entre otros.

La pandemia ha evidenciado que no somos tratados de la misma manera, ni tenemos acceso a los mismos recursos en igualdad, como por ejemplo no contar con ambientes y espacios adecuados para estudiar dentro de casa. Escasos equipos para estudiar con deficientes servicios de internet. En las zonas rurales a los estudiantes les fue peor.

Padres que dejaron solos a sus hijos en casa porque tenían que salir a trabajar. Niños que se han sentido desprotegidos y desatendidos, afectando su desarrollo socio emocional. Padres que tuvieron que asumir el rol docente, destinando varias horas a la enseñanza y tareas escolares, generando estrés en las relaciones familiares.

Los docentes también enfrentaron esta crisis educativa, sin los recursos y capacidades necesarios para realizar las clases virtuales. No hubo una política de fortalecimiento de capacidades para las nuevas tecnologías, ni acompañamiento en la elaboración de las clases virtuales. Todo lo fueron construyendo en el camino, con errores y aciertos, asumiendo el reto.

El Ministerio de Educación debe priorizar la capacitación docente en técnicas y estrategias metodológicas para la enseñanza virtual, con nuevos contenidos que contribuyan al aprendizaje autónomo de los estudiantes, con el acompañamiento y retroalimentación docente para fortalecer el proceso de enseñanza aprendizaje.

Deserción escolar. Uno de los grandes desafíos rumbo al bicentenario, es disminuir las tasas de deserción escolar, específicamente de los estudiantes de las zonas rurales quienes se vieron obligados a abandonar los estudios por no tener un equipo y conectividad digital, sin descuidar a los estudiantes de educación superior que no continuaron por falta de recursos económicos.

La educación es un derecho humano y una obligación del Estado. En ese contexto debe subvencionar las tarifas para que todos los estudiantes tengan acceso gratuito a internet con cobertura nacional y dar oportunidad a otras empresas para romper con los monopolios.

No es aceptable que en nuestro país, haya miles de niños que dejen de estudiar porque no cuentan con este servicio o porque sus padres no tienen dinero para pagarlos. Es imprescindible utilizar aliados como la radio y televisión, herramientas poderosas para reforzar la enseñanza en clases, sean éstas presenciales, semi presenciales o virtuales.

Eliminar las exoneraciones tributarias en algunos sectores empresariales, que vergonzosamente gozan de ellas durante muchos años, para redistribuir ese presupuesto en salud y educación. Un país donde la educación es un derecho para todos pero que en la práctica no lo es, estará condenando a su población a la pobreza y manipulación política.

Los materiales impresos deben estar a disposición de los niños antes que se inicien las clases. Los  libros tienen que ser propiedad de los estudiantes que los usan. Pedir que los devuelvan a fin de año lo único que se logra es que no los usen por temor a mancharlos o deteriorarlos y que el colegio sea amonestado. Esto tiene que cambiar.

Lo más lamentable de cara al bicentenario, es que estamos distraídos con las próximas contiendas electorales y que el gobierno pretenda que todo continúe como en el pasado, con alumnos asistiendo a las escuelas y los profesores enseñando en la pizarra y plumón, con infraestructura y mobiliario precarios. Ello demostraría que hemos llegado al bicentenario sin haber aprendido la lección.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *