Más que un vientre de alquiler

Teresa Chara de los Rios

El próximo 22 de diciembre vence el plazo para que los partidos políticos presenten sus listas de candidatos para las elecciones generales 2021.

En las recientes elecciones primarias, ha dejado en evidencia la escasa participación de los partidarios, mostrando desinterés o quizás desilusión porque perciben que solo la cúpula partidaria se reúne y toma decisiones sin consultarles, recurriendo a ellos en cada proceso electoral.

Esta escasa participación ha generado en los líderes de los partidos políticos su preocupación por pasar la valla electoral. Recordemos que deberán alcanzar mínimo siete representantes para el Congreso o mínimo el 5% de votos válidos a nivel nacional (artículo 20 de la Ley N° 26859), de lo contrario el JNE cancelará su inscripción como organización política.

Esto ha ocasionado que dentro de los partidos políticos hayan movidas sorprendentes, en busca de la conformación de la plancha presidencial y congresal, especialmente captar a un candidato presidenciable que goce del reconocimiento y aceptación pública, para que atraiga los ansiados votos, necesarios para salvar la valla electoral, aunque no ganen las elecciones.

La mayoría de partidos políticos se han convertido en empresas, ya que al tener su partida de nacimiento en el JNE,  ofertan a los candidatos, su marca (nombre del partido y logo) tal cual ingresaran a un proceso de licitación, donde gana el mejor postor (candidato). Lo importante es salvar la valla electoral y seguir en vigencia para seguir ofertando.

Es en este contexto, que los partidos políticos se convierten en “vientres de alquiler” porque pueden acoger a personas que no forman parte de su organización, ni tampoco han tenido algún vínculo que muestre simpatía con sus ideales o principios partidarios. El candidato probablemente pague por alquilar su posición dentro de la lista, o se comprometa a devolver los favores una vez ganada las elecciones.

Si el candidato invitado gana, reconoce que el partido ganó por él y por tanto puede ocurrir que se desvincule del partido que lo acogió. El ex Presidente Vizcarra es un ejemplo de ello, ha gobernado sin tener partido político (fue invitado por PPK) y sin tener representación en el Congreso. Actualmente alquila su posición dentro del partido Somos Perú como cabeza de lista Congresal. La Ley no lo prohíbe, mientras no tenga sentencia en primera instancia.

Otra de las estrategias de los partidos políticos ha sido reinventarse, tal como funcionan las empresas cuando están pasando de moda: Cambian de nombre, de colores o modifican su logo. En este caso dos de los partidos políticos lo han hecho: Restauración Nacional cuyo logo era la espiga, ahora se llama “Victoria Nacional” y su logo es una campana estilizada de color rojo y en el fondo la letras “VN” en color blanco.

El otro partido, Solidaridad ahora se denomina “Renovación Popular” dejando atrás la tradicional figura de un sol en color amarillo con letras negras, para pasar a la letra “R” dentro de un rectángulo en color celeste y blanco.

Todo este actuar de los partidos políticos, influye en los jóvenes, quienes señalan que no tienen confianza en el sistema político, que los partidos políticos no los representan, que no están de acuerdo con los actuales candidatos, siendo varios de ellos que vienen de perder en postulaciones anteriores. Los jóvenes consideran que participar emitiendo sus votos no les garantiza los cambios que ellos están demandando, más aun cuando ven en los medios de comunicación como se actúa con impunidad frente a algunos cuestionados personajes o se dan leyes populistas a sabiendas que el Tribunal Constitucional las declarará inconstitucionales.

Los candidatos tienen que escuchar las necesidades y demandas de este sector electoral. Cambiar estrategias, pero sobre todo cambiar de actitud y comprender que estar en un cargo público no es para servirse de él, sino para servir a la población y si quieren hacer dinero, que no entren a política, sino que creen sus propias empresas y dejen espacio a quienes si tienen verdadera vocación de servicio.

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