Deseos bicentenarios

Germán Vargas Farías

En la institución donde trabajo, que está por cumplir 25 años de fundada, se ha planeado hacer un anuario con imágenes y declaraciones de quienes la conformamos, y una de las preguntas que se nos ha formulado es ¿qué sueño/s loco/s tienes para los próximos años?

Me ha provocado responder varias cosas, notando que tengo muchos sueños, anhelos que estimo muy importantes y que aspiro se concreten alguna vez. Es decir, si por “locos” se entiende imposibles, mi opinión es distinta. Así como se dice “el que pide poco es un loco”, yo estoy entre quienes prefieren soñar en grande, y no a tan largo plazo.

Entonces se me ocurrió escribir este primer artículo del 2021 compartiéndoles mis principales sueños, mejor diré deseos, para este año. Advierto que me parecen posibles, y tal vez coincidan con los suyos.

Primero, que acabe la pandemia. Eso supondría que se cuente con una vacuna efectiva contra el nuevo coronavirus, y que la misma sea accesible para toda la humanidad. ¿Es posible?, sí; ¿se logrará en este año? ojalá.

El año pasado, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estimó que la pandemia podría terminar en menos de dos años, y ese fue un pronóstico, para algunos, optimista. Para el alto funcionario, tenemos la ventaja de contar con una mejor tecnología en comparación con otros momentos de la historia -como cuando se debió enfrentar la gripe española de 1918- pero es verdad también que existen más factores de riesgo, por la conectividad y mayores posibilidades de propagarse que tiene el virus.

Este año, sin embargo, deberíamos superar el momento más crítico provocado por la pandemia, y eso pasa por aprender de la experiencia vivida. Qué tanto estamos aprendiendo las lecciones, es algo que nos torna pesimistas, pero podemos reconocer que, en general, hoy son más las personas dispuestas a cuidarse, y cuidar a las demás.  

Segundo, que elijamos un buen gobierno nacional y un mejor Congreso de la República. Es importante que tengamos un proceso electoral libre, transparente y democrático, pero ¡por favor!, elijamos gente limpia y competente. 

Esta no será una elección más. Es la del bicentenario de la independencia, la del periodo de la pandemia, y a partir de la cual podemos empezar a hacer que las cosas funcionen, y con justicia. No basta para eso que nos garanticen unas elecciones generales libres. Será indispensable que elijamos responsablemente. Después de ver las consecuencias, ya no podemos equivocarnos, y estoy seguro que ustedes, al igual que yo, no queremos que ese desastre se repita.

Creo, entonces, que nos toca jugar un rol más activo esta vez. Informándonos debidamente sí, pero no solo para votar bien, sino para contribuir compartiendo información que sea útil y veraz, y que ayude para que, en la familia, en el centro de trabajo, o entre sus vecinos, se vote conociendo más al candidato o candidata, y sus propuestas.

Tercero, que avancemos en la lucha contra la impunidad. Muchos de nuestros males tienen que ver con eso. Se miente, se roba, y hasta se mata, y no pasa nada. La corrupción daña todo, la vida, las instituciones, la democracia. Y desalienta, encoge, el civismo de la gente.

Este año deberíamos ver que aquellos y aquellas que aceptaron sobornos de empresas como la constructora Odebrecht, son llevados a juicio luego de acusaciones fiscales que esperamos sean absolutamente serias y rigurosas.

Podemos desear que las cosas empiecen a cambiar en la salud, en la justicia, en la política, en la economía, en la vida en general, pero sabemos que sueños como esos suponen compromisos. Ese es, también, mi anhelo, que nos comprometamos más con esos sueños, que no nos desanimemos. En el año del Bicentenario se hablará más de independencia, libertad y democracia, hagamos de esa la oportunidad para procurarlas. Es nuestra obligación y derecho.

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