Tiempo de cuarentena, tiempo de compartir

Teresa Chara de los Rios

Hace apenas unas horas, el presidente de la República anunció la cuarentena focalizada y Huánuco está dentro de las ocho regiones en que la cuarentena será total desde el 31 de enero.

Al día siguiente, muy temprano, observamos a personas congregarse en las puertas de los centros comerciales, sin respetar el distanciamiento social, esperando que abran para comprar.

Probablemente estas personas pertenezcan al grupo afortunado del país, que ganan un sueldo mensual y estén haciendo el trabajo remoto o tienen el privilegio de quedarse en casa. Bien por ellos, pero sugiero ahora en tiempos de cuarentena, colaborar con las bodegas, con los restaurantes y pequeños negocios del barrio, con los ambulantes, si, con los informales, porque las medidas que toma el gobierno restringen sus derechos elementales y no les brinda ninguna medida de protección debido a que ellos quizás no están en la base de datos de ninguna institución.

La gran mayoría de ciudadanos que viven o sobreviven en Huánuco, lo hacen de actividades realizadas en el sector informal y dejarán de trabajar en cuarentena porque las disposiciones se lo prohíben. La feria de los sábados en la Alameda de la República también dejará de funcionar. Son cientos de hogares liderados por mujeres que dejarán de vender porque es mucho más fácil prohibir que implementar medidas de bioseguridad para que sigan ejerciendo su derecho al trabajo.

“La escasez o falta de agua diaria, sin ninguna explicación o aviso preventivo de Seda Huánuco, en estos momentos de cuarentena complica más la situación

La escasez o falta de agua diaria, sin ninguna explicación o aviso preventivo de Seda Huánuco, en estos momentos de cuarentena complica más la situación y suena risible cuando desde el gobierno nos dicen que debemos lavarnos las manos a cada momento, cuando no tenemos agua ni dinero para comprar jabón.

Estas son algunas de las incoherencias de un gobierno centralista, que no ve las necesidades especiales que tiene cada región de nuestro país. Pero también hay una gran responsabilidad del actual Gobierno Regional, que no ha dado la talla para enfrentar eficientemente la pandemia, ni menos gestionar con eficiencia la entrega de los hospitales que están en construcción por años y se viene dilatando para hacer adendas y seguir aumentando el presupuesto de inversión. Escasez de oxígeno, camas, personal y logística en general está sumando muertes cada día. No es justo que las personas mueran por falta de atención y eso tiene un nombre: Ineficiencia.

Es en tiempos difíciles que debemos demostrar responsabilidad ciudadana y solidaridad, sin esperar que el gobierno lo haga. No nos quedemos mirando como mueren los demás por pandemia o de hambre. Orar es muy bueno, pero pasar a la acción es mucho mejor.

Se podría hacer ollas comunes u ollas solidarias o como quiera llamarse. Las personas que tenemos la suerte de contar con un sueldo o ingresos mensuales, debemos dejar nuestro individualismo y desarrollar empatía con aquellos que la pasaran muy mal en esta cuarentena, no importa si son compatriotas o extranjeros, todos la están pasando mal. La solidaridad no necesita de una Ley o una resolución para aplicarla. Depende de ti y de mí cuidar de nuestra gente.

Hay algunas entidades que muy bien podrían ayudar en esta nueva ola de pandemia y de cuarentena: Las iglesias, cualquiera sea su credo, ellos ya están organizados y pueden ser el centro de recolección de nuestras donaciones de víveres, útiles de aseo y limpieza, combustible, medicina básica de primeros auxilios.

Elaborar una relación de las personas beneficiarias. Hombres y mujeres voluntarios de la propia comunidad, ayuden a preparar los alimentos y solo en casos especiales de personas enfermas o con discapacidad, entregarle los alimentos ya preparados en sus domicilios. Tenemos que actuar rápidamente, habrá miles de personas sin trabajo, sin ingresos, sin alimentos, más enfermos y sin poder pagar los servicios básicos. Como van las cosas, no creo que la cuarentena sea solo por quince días.

Estamos en época electoral, que no sea este un motivo para que malos políticos se aprovechen de la necesidad y del hambre de las personas para condicionar su ayuda. La ética no debe perderse. Tomemos en cuenta quienes lo hacen para que la población los castigue no votando por ellos, pero también por aquellos candidatos que se quedan en el discurso y no pasen a la acción con ética y responsabilidad frente al dolor humano.

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