Perro del hortelano?

La emergencia sanitaria que cada día nos arrebata a familiares y amigos debería llevarnos hacia la unidad para hacerle frente, debería activar nuestra mejor voluntad para conseguir consensos y plantear las estrategias que nos ayuden, si no a derrotarla, por lo menos a arrinconarla, a confinarla, debería potenciar nuestra solidaridad. Pero, no. Nada de eso sucede.

Las autoridades regionales deberían articular con las municipalidades para construir un solo plan de intervención contra el nuevo coronavirus. Pero, más puede el celo político, el cálculo electoral, el egoísmo personal y aquí estamos, cada alcalde haciendo lo que mejor cree, lo que mejor o peor puede; y en el Gobierno Regional ahogándose en sus limitaciones.

Mientras tanto, la covid-19 sigue sembrando enfermos, muertos, angustia, dolor,  desesperación, frustración.

Los hospitales no solo están llenos de enfermos con la covid-19, sino de angustias porque no hay oxígeno suficiente, escasean los medicamentos para atender a los enfermos y faltan médicos, enfermeros, técnicos.

Mientras cada uno haga por su lado su llamado de auxilio, de seguro seguirán sin escucharse. En cambio si todos: gobernador, alcaldes, sociedad civil pidiéramos auxilio a una solas voz, se escucharía hasta más allá de Palacio de Gobierno.

Basta de actuar como perro del hortelano, la covid-19 nos está matando.

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