DESMEMORIADOS

Patricia Castillo Uculmana

Si desde un inicio hubiéramos escogido buenos gobernantes, otra sería la historia. Pero nuestro afán como votantes o para algunos, es casi siempre con interés. Se vota por un hipotético puesto de trabajo, por obras, por contratos con el gobierno y por todo lo que se pueda ganar a “medias”.

Por el lado de los candidatos a presidente y congresistas es un universo paralelo al de los votantes. Hay quienes quieren ser elegidos por escapar de la justicia, porque ya endeudaron su alma y conciencia, por ego (como ya fueron autoridad o conocidos en su pueblo, sienten que merecen notoriedad nacional), etc.

Nada es historia reciente en nuestro país, todo es harto conocido. Lo que nos sucede y sucederá será lo mismo si los ciudadanos no piensan mejor su voto. El once de abril tenemos que ir a las urnas a votar por nuevas autoridades, aunque en pandemia muchos dicen que no irán y razón no les falta. Exponerse ahora es casi un suicidio.

En nuestra historia reciente casi todos o todos los expresidentes y políticos tienen manchado el honor. Algunos han sido denunciados por corrupción y si no fuera porque la justicia tarda, muchos ya estarían presos. Lo cierto es que la culpa de que ellos vuelvan o de que peores vengan, es solo nuestra, la de los votantes.

Basta con mirar lo que tenemos y en lo que hemos avanzado hasta ahora como territorio: nada o muy incipiente, primario, de baja inversión, etc. Siempre somos y seremos un país en vías de desarrollo. Nos falta casi todo y casi todo lo que hay está a medias, mal hecho o ni siquiera existe. Da coraje ver cómo nuestros vecinos sudamericanos progresan cada vez más y nosotros en cambio retrocedemos. Nuestra infraestructura es de la peor. Sucede que como no se conoce más allá de nuestro pueblo, muchos le creen al gobierno de turno. Y el orgullo nacional crece sin sentido, por desconocimiento. Tenemos potencial y mucho, sí, es verdad, pero lo estamos desperdiciando y destruyendo desde hace bastante tiempo y los cambios y el progreso se quedan estancados. No hay donde quejarse y si se hace, no hay respuesta.

Podríamos estar mejor, pero al parecer la corrupción está en el ADN de los peruanos. Pasivamente, a veces, nosotros mismos permitimos estas cosas, quizás por no “meternos en problemas”. Miramos al costado y eso nos convierte en cómplices, porque nadie podrá decir que no ha visto de cerca o lejos la corrupción y es que esta, está en todos lados. Los peruanos nos hemos acostumbrado a callar y mantenernos en este statu quo de inmoralidad. ¿No es acaso hora de un cambio? Cinco años más de otro gobierno corrupto es retroceder al abismo.

De ahí que tengamos que pedir y casi suplicar a la población votante, que piensen bien su voto, que piensen en el futuro. No se confíen en que les darán trabajo, o que sacarán “alguito” por apoyarlos. Estos “políticos” se han ayudado solo a ellos y a su entorno familiar o más cercano. Hay que analizar bien al candidato y a quienes los acompañan, después, no nos quejemos.

«Podríamos estar mejor, pero al parecer la corrupción está en el ADN de los peruanos»

Siempre he pensado que si los candidatos no están a la altura, no se debe votar por ellos, quizás si las leyes y normas electorales “tan acomodadas” a los corruptos, nos permitieran reflejar verdaderamente nuestro voto, otra sería la historia. Si todos votarían en blanco, por ejemplo, porque asumimos que no lo merecen. Esa votación tendría un significado: no los queremos, ninguno debe ocupar cargo. Y no quedaría otra opción que hacer nuevas elecciones. Entendiendo que todos los que se presentaron no pueden hacerlo otra vez, entonces tendrían que ser otros los candidatos. Eso obligaría a los partidos a elegir mejor.

Algunos amigos me decían, cuando en otros tiempos solíamos tomar un café y charlar, que eso costaría mucho dinero, el hacer nuevas elecciones. Yo pensaba y pienso que más bien se ahorra. A perdernos en cinco años más de atraso, es mejor gastar en una nueva elección con otra gente. Tal vez debiera ser la población quien le diera al gobierno, ONPE e instituciones diversas que tienen que ver con el quehacer electoral, la verdadera lección de depuración y modernización. Todos los sistemas requieren acomodarse a las nuevas necesidades y nuestro país requiere a gritos honestidad.

Necesitamos renovar el sistema electoral.  Y cambiar también nuestra forma de votar, es más que urgente. Si bien ya se venía haciéndose algunos ensayos con el voto electrónico, pero muy limitado todavía. Ahora es esencial la forma electrónica y otras más que puedan hacerse a distancia. Se ha tenido que esperar que pase esta pandemia para que preocupe incluso la posibilidad de que un gran número de ciudadanos peruanos no vayan a ejercer su voto, porque su vida corre real peligro. No hay vacuna. La posibilidad de que se suspendan las elecciones también es una probabilidad. Vivimos en la incertidumbre.

Pero si fuera que las elecciones se llegaran a realizar pese a todo, amigos lectores, piensen bien, por favor, por quién votan. Lamentarse después, no tiene ningún sentido.

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