Homenaje a Julia Rosa Oliveros Soto (102 años)

No todas las personas pueden darse el lujo de decir que te conocieron, porque nos enseñaste a no rendirnos fácilmente con tu forma de aferrarte a la vida. Esperamos que desde tu eterno viaje sin retorno encuentres la paz que tanto buscaste, que puedas sonreír al ver cuán importante fuiste para tu familia y que vivir en los corazones que dejaste atrás, no es morir.

Por ahora, la tristeza nos quita la calma, pero hacemos muy nuestros tus recuerdos y momentos vividos, con tu dulce cara de ángel y profunda mirada de ojos color  cielo. Pues, la tristeza de tu ausencia no se compara con la alegría de haberte tenido estos 102 años. No dudaríamos el dar todo por escucharte pronunciar nuestros nombres por última vez; aunque tu ausencia duele, tu recuerdo siempre nos hará sonreír. A pesar de que nosotros aún no asimilamos la idea que ya no estás, que no te veremos más tomando tu café por las mañanas, ni vamos a encontrarte para que nos saludes y des un beso lleno de lo que siempre te sobró, mucho amor.

Porque nos amaste a todos desde que nacimos, pero nosotros te hemos amado toda nuestra vida. Te mandamos un eterno beso al cielo, buen viaje mamita. Gracias por ser nuestra familia. Tu hija Rosa Berrio Oliveros, nietos, bisnietos y taratanieto.

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