La democracia equivocada

Teresa Chara de los Rios

Estamos en una época electoral totalmente diferente a otras por la pandemia y la cuarentena. Sin embargo, la intolerancia y falta de respeto en redes sociales hacia los candidatos y candidatas ha llegado a niveles alarmantes.

El artículo 2 de nuestra Constitución señala que toda persona tiene derecho a:

“A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley.

Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás medios de comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común.”

Hay un abuso en las redes sociales. Estamos observando que si los candidatos no son del agrado del usuario, todo lo que digan o hagan será cuestionado. Las agresiones, insultos, mentiras y hasta difamaciones, son el abanico que nos ofrece esta nueva dinámica electoral, basta dar una mirada a las publicaciones que hace algún candidato para que los trolles le “den con todo”, Creen que con insultar y difamar conseguirán bajar las preferencias de sus electores. Esto no es nada divertido y lo peor es ver cuanta gente no solo lo festeja sino lo comparte.

Vivir en democracia siempre es una aspiración ciudadana, sin embargo vemos que la democracia está siendo ejercida de una manera distorsionada. Esta actitud negativa de utilizar las redes sociales, escondiendo su verdadera identidad en cuentas y perfiles falsos para destruir, nos demuestra el nivel de atraso en que nos encontramos como sociedad peruana. No hay propuestas, solo ataques.

A todos los candidatos y candidatas los insultan de corruptos aunque no conozcan su trayectoria. Tantas veces los insultan de “corruptos” sin ningún fundamento, que lamentablemente ese término ya perdió el impacto y deshonor de quien lo recibe. Han devaluado la palabra corrupción.

En nombre de la democracia, se destrozan los carteles, paneles, afiches publicitarios de los candidatos competidores. Esos actos vándálicos deben ser sancionados, no sólo por las autoridades, sino principalmente por los ciudadanos.

¿Quieren castigar a los candidatos y candidatas? Esa no es la forma correcta. Es en las ánforas donde cada quien debe recibir lo que merece. Pero sospecho que es precisamente este tipo de personas que vician irresponsablemente su voto, desaprovechando la oportunidad de elegir a candidatos que puedan cambiar favorablemente nuestros destinos.

Hay mucho que hacer en Huánuco. Tenemos obras que han sobrepasado ampliamente los plazos de entrega: el Hospital Hermilio Valdizán y el de Tingo María. Son momentos sumamente críticos en que se requiere de hospitales bien implementados. También tenemos dos parques, el de Santo Domingo y Amarilis, cerrados desde hace más de un año, perjudicando el derecho fundamental a la vida, a la salud y al esparcimiento. Cuántas personas se encuentran hacinadas en sus casas sin poder salir porque no hay un lugar para respirar aire puro y que los niños jueguen por un momento.

No hay oxígeno en Huánuco, nuestros familiares y conocidos están falleciendo por la falta de este insumo. Entonces por qué se desperdicia el tiempo agrediendo a los candidatos en redes sociales en vez de canalizar esas energías para contribuir al cambio, movilizándose y reclamando ante las autoridades, hacer marchas, plantones, vigilias en un contexto pacífico y respetando el distanciamiento social.

Es allí donde debemos ejercer la verdadera democracia.  La participación ciudadana es sumamente importante en nuestro día a día. Si utilizan las redes sociales que no sea para destruir sino para construir, denunciar con sustento y hacer propuestas, pero también tomar acción  realizando vigilancia ciudadana que produzcan cambios que beneficien a nuestra población.

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