¿La pandemia acabó con los desastres por imprevisión?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

Los desbordes de afluentes del río Huallaga en el distrito Santa Rosa de Alto Yanajanca y en parte de La Morada, ambos en la provincia Marañón, que llevaron a la pérdida de la vida del ciudadano Nicolás Gerónimo Corcino, nos alertan sobre la prevención de riesgos de desastres. En efecto, pareciera que nuestras autoridades regionales y locales creyeran que la pandemia y las medidas para contenerla, también confinan al clima. Pero no es así. Por ende, antes de sumar más desgracias, evitables, sobre familias de cada distrito donde hay riesgo de desastres, conviene preguntar a los titulares de los gobiernos locales y regionales, si ya han tomado las medidas preventivas allí donde hay riesgo de desastres estacionales, o si ya estan reparando a las familias damnificadas allí donde ya se produjeron desastres.

Para lo primero, corresponde activar las respectivas plataformas de defensa civil, en cada municipalidad, así como el Comité de Operaciones de Emergencia Regional. Estas deben asegurar contar con mapas de riesgo actualizados en cada localidad. Estos mapas han de mostrar la intensidad de los riesgos.

«No se registra casi ningún presupuesto ejecutado para algo más que acciones comunes»

Con las plataformas de Defensa Civil activadas y a la vista de los mapas de riesgo, ha de revisarse los planes de mitigación de los riesgos, que se sustentan de un lado en las capacidades de las infraestructuras de contención de fenómenos naturales y de otro lado, en las capacidades de prevención y reacción temprana de las personas. Para estas, la formación de brigadistas ciudadanos es fundamental.

Las capacidades para mitigar los riesgos de desastre deben canalizarse institucionalmente, de modo que cada gobierno local y regional cuente con mecanismos fluidos de coordinación, horizontal, entre distintos sectores, y vertical, entre distintos niveles de gobierno.

De otro, lado, para la reacción rápida, ha de saberse con qué recursos humanos y materiales se cuenta, así como asegurar la capacidad de aplicar las respectivas fichas de evaluación de daños. Sobre los recursos materiales, en la página de transparencia económica del Ministerio de Economía y Finanzas se aprecia que se han destinado más de mil millones quinientos cuarenta y siete mil soles a la partida “REDUCCION DE VULNERABILIDAD Y ATENCION DE EMERGENCIAS POR DESASTRES” correspondiéndole al Gobierno Regional de Huánuco, la suma de tres millones setecientos treinta mil quinientos sesenta soles. Sin embargo, no se registra casi ningún presupuesto ejecutado para algo más que acciones comunes, la asistencia frente a emergencias y desastres y el desarrollo de centros y espacios de monitoreo.

Ante estas cifras y considerando lo ocurrido en Yanajanca, me pregunto si en el Gobierno Regional han iniciado coordinaciones con las instancias nacionales para prevenir desastres en vías nacionales, como la carretera central, en, por ejemplo, el tramo San Rafael – Ambo. Y con las instancias municipales para impulsar acciones de articulación entre las municipalidades provinciales y cada uno de sus distritos con alta exposición al riesgo de desastres.

La misma pregunta cabe para los alcaldes, en los distritos con zonas riesgosas, teniendo en cuenta los niveles de coordinación y decisión distrital y provincial, que deberían estar articulados. Teniendo en cuenta que se les han asignado, en total, ocho millones cuatrocientos setenta y nueve mil con trescientos curenta y cinco mil soles, los mismos que se dividen disparmente. Cabe recordar que los gobiernos locales deberían tener una mayor capacidad de actualizar mapas de riesgo, formar brigadistas y asistir a comunidades afectadas y sus integrantes, dada su mayor cercanía con la geografía y su gente. También deberían responder rápidamente a las situaciones de desastre, en cualquiera de los niveles de intensidad.

En aquéllos distritos o provincias en los que a mediados de febrero no ha habido acciones de prevención visibles, como si la pandemia hubiera detenido a la Naturaleza, los ciudadanos y ciudadanas con mayores riesgos de desbordes, inundaciones, activaciones de quebradas, etc., deberían plantearse si volverán a darle su confianza a los partidos políticos que los gobiernan localmente desde el año 2019. Y asegurar que tras las elecciones del 11 de abril, se cuente con congresistas que cumplan sus funciones de representar y de fiscalizar la gestión de los recursos asignados para prevenir riesgos de desastres o reaccionar rápidamente ante ellos.

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