Cuidado con los lagartos

Ps. Richard Borja
Director Instituto Peruano de Psicología Política

El perfil de un lagarto: radiografía de un político de sangre fría; es el título que ha escogido Carlos Paredes para su documentado libro de investigación sobre el ex presidente Martín Vizcarra. Los lagartos son animales de sangre fría sin duda y de andar rastrero; pacientes y calmados, pueden estar largas horas, a veces días enteros esperando inmóviles a sus víctimas; son engañosos y sumamente voraces; cambian de color según la ocasión, como los camaleones y cuando cogen a sus presas, las destrozan y digieren sin compasión.

Este libro y esta investigación se han escrito mucho antes de que se conocieran los vergonzosos hechos que han pintado de cuerpo entero al que “nos hablaba como un padre”. Con esto que se ha llamado “Vacunagate”, en alusión al famoso caso de fraude y corrupción política suscitado en el gobierno de Nixon en los Estados Unidos en los años setenta; miles de peruanos que de buena fe creían en Vizcarra veían con asombro, vergüenza y rabia, como aquel a quien defendían y apoyaban, pese a las desastrosas evidencias de su mala gestión y de la recurrencia de sus mentiras; les clavaba un puñal nunca imaginado. Mientras cientos de personas morían todos los días por falta de oxígeno, de camas de atención, de personal sanitario y de insumos médicos; él y su collera se ponían a salvo, vacunándose clandestinamente. La gente podía perdonarle que mienta sobre su reunión con Keiko Fujimori; sobre el hilarante Swing o sobre colegios y hospitales que prometió construir y nunca cumplió, pero esta vez las mentiras hirieron la más delicada sensibilidad de los peruanos, su dolor, su frustración y su desesperación ante el ataque del virus chino. Eso no se lo van a perdonar.

Sin embargo, Vizcarra es solo el catalizador de esta relación de engaño y desengaño que hay entre los peruanos y sus autoridades; esa tóxica expresión de correspondencia que se alimenta cada elección y donde el elector se deja cautivar por peligrosos lagartos que se muestran inofensivos, coloridos y tiernos; hasta que una vez a golpe de mandíbula, devoran la confianza, la expectativa y la ilusión del ingenuo elector. ¿Cómo es que ocurre esto?

«La pandemia ha acentuado la noción foucaultiana del poder y la biopolítica del control y el engaño, solo de ese modo se puede entender como miles de peruanos se sometían y entregaban su libertad y su vida a un charlatán mentiroso»

Los lagartos viven en un estado de naturaleza y es ahí donde sus características más destructivas se pueden manifestar; aquellos que viven en cautiverio, no dejan de ser peligrosos, pero están bajo control; sus fauces están lejos de causar daño y el peligro que representan es bastante limitado. En esa misma proporción los políticos o autoridades que hacen y deshacen a sus anchas, sin que nadie los cuestione; aquellos que rompen las instituciones y manipulan las leyes y la constitución bajo excusas de que no los dejan trabajar, que son malas y que deben cambiarlas; esas autoridades son peligrosas. Por el contrario, ahí donde hay ciudadanía vigilante y crítica, que no se deja seducir por el mensaje fácil y superficial de los grandes medios; los que tienen horizonte de miras y amplitud de enfoques; donde hay instituciones de acero que no se doblegan por sus circunstanciales errores particulares y donde hay un marco jurídico y un sistema de justicia despolitizado y que no este mercantilizado; donde hay una constitución que sirva para lo que deben servir las constituciones; para controlar el poder del estado y de los tiranos. Ahí, los políticos y autoridades con perfil de lagarto están controlados.

Que este hecho vergonzoso y lamentable, por el cual deben dar explicaciones y pagar con cárcel los implicados, sirva para tomar en serio nuestra participación política y electoral haciendo uso de nuestra libertad para protegernos de las amenazas de esos lagartos, que ahora se camuflan y pacientemente nos seducen con promesas peligrosas como el cambio de constitución, más derechos, más estado y más control de nuestras vidas.

El poder es una bestia magnifica decía Foucault, pues comprendió que ella es una relación constante entre partes que buscan ejercer el control del antagónico vía instrumentos de sometimiento o adoctrinamiento. La pandemia ha acentuado la noción foucaultiana del poder y la biopolítica del control y el engaño, solo de ese modo se puede entender como miles de peruanos se sometían y entregaban su libertad y su vida a un charlatán mentiroso, mientras los hechos delataban la magnitud del desastre de gestión. No cedamos nunca más nuestra vida, ni nuestra libertad a los lagartos de ocasión. El poder del estado y de los políticos debe ser controlado y ese control, es la constitución.

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