Multitud dio el último adiós a Silvano Cántaro

Sus restos llegaron a 15 días de hacerse público video en que es asesinado

En medio de un gran dolor de sus padres y hermanos fueron sepultados ayer los restos de Silvano Cántaro Tolentino, horas después de que llegara a su tierra natal procedente del vecino país de Colombia donde fue asesinado cruelmente, en un aparente caso de xenofobia. Sus familiares, amigos, vecinos lo recibieron en Cayhuayna y lo acompañaron hasta su última morada.

Desde las 8 de la mañana, la familia del joven de 19 años se reunió en el óvalo de Cayhuayna para recibir a su ser querido, pero el viaje por tierra se prolongó hasta el mediodía.

Antes de la llegada del féretro, el alcalde de Amarilis Antonio Pulgar Lucas rindió un homenaje a Silvano y durante su alocución dijo que «hechos de esta naturaleza nunca más se puede permitir que vuelva a suceder en nuestro país, sea vecino, de donde sea» para luego comprometerse con la familia a seguir apoyándola.

Y a nombre de la familia, Janet Cántaro agradeció a los presentes por acompañarlos en los momentos difíciles que les tocó vivir. «No hay palabras cómo agradecer, aunque quizás nada podrá reparar lo que sentimos, aún no hay palabras que nos cure el corazón por lo que sentimos, estoy agradecida con cada uno de ustedes», dijo.

Luego oró por su hermano y «porque ningún huanuqueño, ningún ciudadano muera así como murió mi hermano pero sé que él está en la gloria, gozando de  la eternidad, arriba en el cielo donde no habrá más dolor, ni sufrimiento. Dios sabe lo que ha hecho, debemos entender lo que haga».

«No hay palabras cómo agradecer, aunque quizás nada podrá reparar lo que sentimos, aún no hay palabras que nos cure el corazón»

Luego de varias horas de espera, se anunció que Silvano llegaba a Cayhuayna, pero las autoridades habían indicado a los familiares que sería llevado hasta el cementerio.

Pero el lugar ya estaba lleno de personas que enteradas que la carroza que trasladaba los restos del huanuqueño se desvío de la carretera Central para ir por el malecón Walker Soberón y salir al puente Huallaga, corrieron e impidieron el pase a unos metros del puente Huallaga.

Los familiares apoyados por los ciudadanos que los acompañaban pedían a las autoridades permitirles velar a su hijo y recién cuando les dijeron que podían hacerlo en el colegio Julio Armando Ruíz Vásquez de Amarilis, el cortejo fúnebre reinició su marcha, pero hacia dicha institución educativa.

Al llegar, las puertas estaban cerradas y las personas decidieron esperar junto con los familiares que insistían en velarlo por una noche. Tras varios intentos, el jefe de la Región Policial, Crnl. Colin Sim logró convencerlos para que sea llevado al cementerio Jardines de la Esperanza. Allí, solo los familiares y algunos periodistas ingresaron para el último adiós al joven que encontró trágica muerte al ser arrojado desde lo alto de un puente vehicular.

Él único integrante de la familia que tomó la palabra antes de las exequias fue don Félix Cantaro. Dijo sentirse alegre por el acompañamiento.

«Así habrá sido el destino de mi hijo Silvano Cántaro Tolentino, que en paz descansa, pero con que dolor, con que sentimiento un padre puede perder un hijo en otro país, así destrozado del puente de Colombia,  todo destrozado su cuerpo»

«Un día el Señor va a hacer justicia», expresó con resignación el afligido padre frente al ataúd de su hijo.

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