Mediocridad empresarial

Si el Perú sigue en niveles de país subdesarrollado a pesar de las riquezas que posee, es a causa de la corrupción, de su clase política y empresarial mediocre, oportunista y corrupta. Y la pandemia de la covid-19 está volviendo a desnudar a nuestros políticos y empresarios.

En medio del proceso de negociaciones del gobierno por las vacunas y con la llegada de las primeras vacunas chinas, la Confiep no tuvo mejor idea que agitar el avispero con su propuesta de comprar vacunas para vacunar a sus trabajadores.

Esa propuesta está aún muy lejos de ser viable, por diferentes factores. El primero: las vacunas aún no se venden a privados, solo a gobiernos (porque no hay); el segundo: los laboratorios se exhimen de toda responsabilidad frente a alguna reacción adversa en cualquiera de los vacunados (en caso de quedar vegetal, causar lesiones) y esta es asumida por el Gobierno, porque todas las vacunas contra la covid-19 solo tienen autorización provisional porque aún no han terminado sus pruebas; el tercero: que empresas y gobiernos compitan por comprar las vacunas llevará a  un incremento natural de los precios de estas (ley del mercado: a mayor demanda, mayor precio).

En Chile, país vecino con empresarios más acaudalados, no se les ha ocurrido distraer al Gobierno con una propuesta tan necia, que solo perturba a la ciudadanía y genera falsas expectativas. Eses el nivel mediocre que exhibe nuestra clase empresarial.

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