Nuestros avances y lecciones aprendidas

Teresa Chara de los Rios

La democracia se ha fortalecido con la participación activa de las mujeres. Sin mujeres no hay democracia es un dicho muy conocido. Actualmente tenemos mujeres lideresas que están ocupando alto cargos en nuestro país:

Violeta Bermúdez, presidenta del Consejo de Ministros

Marianella Ledesma, presidenta del Tribunal Constitucional

Zoraida Ávalos, presidenta del Ministerio Público

Elvia Barrios, presidenta del Poder Judicial

Mirtha Vásquez, presidenta del Congreso de la República

De los 130 congresistas de la República, solo 34 son mujeres. Si bien demuestra un avance en la posición política y profesional de las mujeres, todavía es una muestra representativa muy pequeña.

De cada 100 mujeres, el 80% goza de algún tipo de seguro de salud: 50.5% del SIS y 24.8% de EsSalud. De cada 100 partos, 94 de ellos fueron atendidos en algún centro de salud y por personal especializado.

De cada 100 personas empleadas, 44 son mujeres. De cada 100 hogares, 31 están a cargo solo de mujeres (jefas de hogar).

Conocer los datos es de suma importancia, más aun para las instituciones del Estado que planifican e implementan políticas públicas y desarrollan programas sociales, porque sabrán donde están ubicadas y qué porcentaje de la población representan para que puedan brindar los servicios oportunos y con eficiencia. La entrega de bonos ha develado que se viene trabajando con data obsoleta y fuera de la realidad. Un Estado moderno abierto, debe tener digitalizada toda la información actualizada y de acceso para todos los que la requieran.

Por otro lado, debemos ir construyendo una sociedad donde podamos vivir sin miedos. Miedos a ser maltratadas, violentadas sexualmente, asaltadas por robarnos la cartera o un celular. Poder caminar libremente por la ciudad sin importar las calles o la hora que es. En este aspecto hay un retroceso porque las mujeres nos hemos vuelto más vulnerables y esto no depende de los grados académicos, posición social o económica, todas estamos ahora más expuestas a la inseguridad ciudadana, persistiendo la carencia de entidades que cumplan a cabalidad con su rol de protección y de eliminación de la delincuencia.

Pero aun así, nuestro activismo debe continuar. No hay que desanimarnos cuando sintamos que no avanzamos. Los mejores resultados no se ven de la noche a la mañana, toma su tiempo, pero son sostenibles y no como aquella burbuja que sube rápidamente y cuando está arriba, revienta y cae estrepitosamente sin dejar huellas. Hagamos liderazgos sólidos que impulsen cambios sociales para una sociedad más justa e igualitaria.

Mujer del bicentenario, existen otras mujeres lideresas que desde lo cotidiano, han luchado y siguen luchando por los derechos de la mujer, desde lo laboral, social, cultural y económico. Si eres una mujer joven, valora el trabajo de las lideresas mayores, no las discrimines o desvalores. Siempre serán tus aliadas, escúchalas, porque ellas ya recorrieron el camino y te dejan la posta para que tú continúes y no tengas que volver a andar por el mismo camino ya recorrido.

Si en algún momento sientes que no eres tomada en cuenta, no importa, quizás no estás siendo lo suficientemente visible. Hoy las redes sociales son un escenario adecuado, todo dependerá de cómo te presentas y como atraes para fortalecer tu entorno. Tienes qué preguntarte qué imagen quieres proyectar y ponte a trabajar en eso. No uses las redes sociales para banalidades creyendo que esos “me gustan” te fortalecen, es mentira, solo te da la sensación de amigos que no lo son, porque a muchos de ellos nunca los conocerás en persona.

Mujer del bicentenario, construye alianzas y conforma grupos que sean de tu interés social y profesional, serán tu soporte en algún momento que lo necesites. No te quedes mirando como otras hacen las cosas. No esperes que te llamen, da un paso adelante y da la iniciativa. Tienes que ser tu propia protagonista.

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