El más peligroso de los candidatos

Germán Vargas Farías

«Ese señor está rayadazo», ha dicho Keiko Fujimori sobre Rafael López Aliaga, el candidato a la presidencia por Renovación Popular; y es la primera vez que, reconozco públicamente, la candidata por tercera vez del fujimorismo, dice algo en lo que no le falta razón.

Fujimori, sin embargo, se queda corta. No solo se trata de un tipo trastornado que ha concitado atención apelando a posturas extremistas y efectistas, López Aliaga es uno más de esos especímenes que se interesa e incursiona en la política para sortear sus mañoserías. Su dinero y cercanía con grupos de poder, quizás le han permitido dilatar investigaciones por evasión tributaria y por lavado de dinero, que se aclararán en tanto puedan independientemente continuar.

Un sujeto sin escrúpulos como el también llamado «tío Porky», es incluso un riesgo para el modelo económico que se supone defiende. Hernando de Soto lo considera «el más peligroso de los candidatos» por proponer favorecer un tipo de capitalismo que vive solo de concesiones del Estado. «López representa el mercantilismo del siglo XIX, que utiliza el poder de la legalidad para su provecho», ha dicho el también candidato presidencial de Avanza País.

«Se trata, evidentemente, de otro farsante que usa la fe con la intención de justificar el abuso»

Y es tan ladino, el personaje de marras, que enarbola un discurso contra Odebrecht cuando, según de Soto, vive y se ha enriquecido del mismo tipo de concesiones que se le dio a esa empresa.

El individuo que dice autoflagelarse como una práctica de unión y amor a la pasión de Cristo, no ha vacilado en declarar su adhesión al Sodalicio, el grupo religioso protagonista del mayor escándalo de abusos sexuales, físicos y psicológicos contra docenas de niños y adolescentes en la Iglesia Católica del Perú. 

Ignora, o desdeña, López Aliaga, la advertencia de Jesús: «Ay de quien hiciera tropezar a uno de estos pequeños; más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar». Se trata, evidentemente, de otro farsante que usa la fe con la intención de justificar el abuso. 

Porque señoritos como López pueden ser célibes, y además sacavuelteros. Es así que admite con desparpajo infringir la ley sobre el financiamiento electoral, donando dinero a las campañas de sus candidatos pues, por los topes establecidos por la Ley de Organizaciones Políticas, solo puede donar 200 UIT a su propia campaña electoral.

Otro candidato presidencial, Daniel Urresti, de Podemos Perú, ha cuestionado que el aspirante por Renovación Popular declare públicamente que da dinero a sus candidatos «y no le pase nada». 

«Ni caso le hagan, solito caerá por su propia lengua», ha vaticinado Keiko Fujimori sobre López Aliaga, y posiblemente caerá también por la lengua y prejuicios de quienes le acompañan.

Es el caso de Neldy Mendoza, la candidata a vicepresidenta que lleva en su plancha, a quien ha hecho la finta de pedirle la renuncia cuando bien se sabe que se trata de un gesto sin efecto legal, dado que hace rato venció el plazo para retirar candidaturas.

La también candidata al Congreso, ha afirmado que las mujeres son «literalmente violadas por tomar anticonceptivos», sugiriendo, además, que la misma mujer sería culpable de la violencia en su contra porque «quizás no has aprendido a relacionarte bien con él, has hecho que salga lo peor de esa persona».

Si López Aliaga se tomara estos asuntos en serio tendría que revisar las posturas y antecedentes de varios otros candidatos de su partido. Milagros Aguayo, por ejemplo, la candidata al Congreso por Lima que ha dicho que la mujer fue creada por Dios para ser «ayudante» del hombre, y que no puede pretender «ser más inteligente».

Personas así ha reunido López Aliaga para acompañarle, y ha sido adrede, porque sintonizan con su pensamiento, y porque se trata de fundamentalistas que interpretan literalmente y fuera de contexto la Biblia, repitiendo textos que sirven para justificar el sometimiento y maltrato de las mujeres.

Un voto responsable el próximo 11 de abril implica sopesar lo que puede suceder en nuestro país si se elige una propuesta como esta. Hay mucho en riesgo, fijémonos bien, estamos frente a un personaje que puede ser peor que su caricatura.  

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