¿Cómo pueden aportar los gobiernos locales a la justicia y a la inmunización peruana?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

La vacunación avanza. Lentamente; dada la baja disponibilidad de stock; pero avanza. Esperemos que a medida que lleguen mayores lotes, se acelere. Pero esta celeridad debería darse por igual para afiliados o no a EsSalud, cuyos adultos mayores de 80 años ya están recibiendo las primeras dosis de la vacuna desarrollada por la empresa alemana BionTech y fabricada por la multinacional Pfizer.

Esta diferencia de ritmos y velocidades en la vacunación de nuestros adultos mayores, nos recuerda situaciones de injusticia generadas por deficientes diseños institucionales. Me explico: en una sociedad justa son válidas las diferencias que corresponden a los esfuerzos de cada uno en igualdad de oportunidades. Asimismo, en la realidad hay injusticias que dependen de circunstancias de origen físico o genético aún difíciles de entender, por ejemplo, la ocurrencia de algunos cánceres que aparecen sin causa definida. Pero también encontramos injusticias que se originan en un mal diseño de las instituciones que distribuyen los bienes que deben llegar a todos por igual, pues de ellos depende la vida o la libertad de las personas. Por ejemplo, el acceso a la salud. El distrito donde vivimos o el tipo de contrato de trabajo que tenemos, define en la práctica a qué calidad de servicios de salud tenemos. Y esto por la falta de un sistema de salud que garantice servicios de buena calidad sólo por el hecho de ser persona.

«Las municipalidades podrían coorganizar jornadas en espacios públicos adecuadamente acondicionados y asegurados, concentrando servicios complementarios antes y después de la inoculación de las dosis»

Corregir estas injusticias requiere de reformas institucionales, que impliquen reglas, órganos que las hagan cumplir, recursos para hacerlo y mecanismos de control del cumplimiento, que incluyan la participación de quiénes ejercen el derecho o acceden al servicio. Por ejemplo, en materia de salud, un sistema de reclamos que cualquier persona pueda activar, sin importar donde esté y cómo accede al servicio. Y que genere una respuesta oportuna.  

También la descentralización del buen servicio. Es inadmisible un sistema donde una ciudad concentre casi todas las oportunidades de atenciones especializadas en la mayoría de afecciones. Avanzar hacia ello en estos momentos exige aprovechar lo que ya se tiene, potenciándolo. En materia de salud, los gobiernos locales pueden tener un rol protagónico en las acciones preventivas, al estar más cercanos a las personas. Su relacionamiento con los sectores del Poder Ejecutivo – el Ministerio de Salud, en concreto – y los gobiernos regionales – las Direcciones Regionales de Salud – debe ser activo, más allá de meras reuniones protocolares de coordinación.

Para la vacunación, las municipalidades podrían coorganizar jornadas en espacios públicos adecuadamente acondicionados y asegurados, concentrando servicios complementarios antes y después de la inoculación de las dosis, por ejemplo. De esa manera, se podría aprovechar experiencias que ya han dejado enseñanzas, para dotar de más celeridad y mayor calidad al proceso de inmunización de nuestros adultos mayores. Esto a su vez exige fortalecer o reimpulsar los Centros Integrales de Atención al Adulto Mayor – CIAMs -, en el camino de contar con una institucionalidad orientada por criterios de justicia.

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