Lopez Aliaga y la rebeldía contra la corrección política

Ps. Richard Borja Director Instituto Peruano de Psicología Política

Hay quienes ven con asombro como un candidato procaz, fresco y “achorado”, de dicción trabada y en algún modo elemental en su discurso puede estar logrando tanta acogida entre los peruanos, de tal modo que su eventual pase a una segunda vuelta, es bastante probable. ¿Cómo alguien como Lopez Aliaga puede tener tanto apoyo? Se preguntan desconcertados, mientras se mezcla en ellos, la sorpresa, el temor y la rabia.

No parece complicado responder esa pregunta. Lopez Aliaga es un candidato que le rehuye a las formas de la corrección política; no habla como político; no piensa como político, no se reconoce a sí mismo como político; pero viene teniendo éxito político y también sufriendo las tragedias del quehacer político. A muchos puede disgustar su lenguaje rudimentario y afecto a las palabrotas; pero a una inmensa mayoría le agrada que un aspirante a presidente hable con claridad y exprese lo que coloquial y catárticamente muchos hacen para mostrar su indignación con la forma en que los gobiernos han estado actuando. Es el único que ha condenado con robustez y sin tapujos la condescendencia que el gobierno peruano y el sistema de justicia ha tenido con Odebrecht; constructora que ha sido una de las más corruptas de América Latina y que en otros países ha sido expulsada definitivamente. “Los voy a expulsar a patadas y voy a incautar todos sus bienes” ha dicho sin que le tiemble una pestaña.

«A muchos puede disgustar su lenguaje rudimentario y afecto a las palabrotas; pero a una inmensa mayoría le agrada que un aspirante a presidente hable con claridad»

Este empresario miembro del Opus Dei, además ha sido el único que con fortaleza y etiqueta de no negociable se ha opuesto a la denominada ideología de género y ha llevado su juramento cristiano a una nueva cruzada en defensa de la vida y la familia; nadie más lo ha hecho con la contundencia que él lo viene haciendo; eso en un país conservador como el nuestro y ante la cada vez más agresiva ofensiva estatal para decirle a los padres que únicamente tienen la responsabilidad de criar a sus hijos y que es el Estado mediante el sistema educativo escolarizado quien debe encargarse de su educación, es rechazado por su carga totalitaria y por el desarraigo moral que busca imponerse al quitarle a los padres el derecho de educar a sus hijos en los valores y creencias que estimen conveniente. “Erradicaremos la ideología de género y educaremos en respeto y civismo, defenderemos la vida y la familia” ha sentenciado.

Este célibe es además propietario de trenes y hoteles de primer nivel en Perú y de un pequeño laboratorio de ensayo que busca ser (salvando las distancias) una especie de Sillicon Valley perucho denominado Compupalace. “Tengo más de 10 mil trabajadores en planilla y he generado más de cien mil empleos indirectos” resalta siempre con orgullo y como preámbulo a su promesa de convertir al Perú en potencia mundial; “Tenemos los recursos, pero se la están robando” ha dicho a modo de justificación y garantía de que su promesa es viable. Una visión que comparten millones de peruanos que también ven que los recursos naturales, el dinero de los impuestos y la bonanza de los buenos tiempos, se diluye en corrupción y no hay miradas estratégicas de largo plazo que empiecen a sentar las bases de un crecimiento y desarrollo sostenido, así como otros países que ahora gozan de relevantes posiciones globales hicieron en algún momento. “¡Perú potencia mundial!” es su slogan que invita a la confianza y al pacto político en este acto electoral.

Se enfrenta además frontalmente con un conglomerado de medios de comunicación nacional y los llama “mermeleros” mientras les advierte que se les acabará la mamadera del Estado, victimizándose luego con cada reportaje o primera plana que le van dirigidas como potentes misiles que buscan mellar su credibilidad y sacarlo de la carrera presidencial. Eso en un país donde los peruanos hemos sido testigos de las innumerables veces en que la gran prensa ha parcializado su línea editorial y ha servido más a sus intereses particulares que a los nacionales, no parece incomodarle mucho.

No sé si Lopez Aliaga logre pasar a la segunda vuelta y convertirse en presidente; pero definitivamente es el candidato antisistema; es la voz de la incorrección política que se rebela contra el pacto de la corrección política y el discurso establecido; no creo que la gente lo crea un santo, ¿Quién lo es en realidad? Pero todo aquello que dicen que también es; parece importarle poco a sus ya famosos porkilovers y a miles de peruanos que lo apoyan, ha trazado una línea y ha marcado una agenda.

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