Un crimen

En el distrito de Felipe Luyando un grupo de productores de plátanos agrupados en la Asociación de Productores Agropecuarios e Industrial y Ambiental del caserío de Marona sigue esperando que el Gobierno Regional cumpla con cofinanciar su plan de negocio para impulsar la comercialización de sus productos.

Por razones aún no explicadas, el Gobierno Regional construyó un local que no cumple las condiciones para ser el centro de acopio de plátanos que necesitan los productores de  dicha asociación. A pesar que el problema viene de la administración anterior, parece que no hay voluntad —o es muy poca— para resolver el problema y atender a este grupo de productores.

En circunstancias como las que atravesamos a causa de la covid-19, que está golpeando severamente la economía de las familias (más aún en las zonas con niveles de pobreza  y pobreza extrema, que el Gobierno Regional muestre indiferencia ante el problema de la Asociación de Productores Agropecuarios e Industrial Ambiental del caserío de Marona es, por lo menos, indignante.

Ese grupo de familias necesita ese punto de apoyo para poder acceder a los mercados en mejores condiciones y puedan comercializar sus productos a mejor precio, lo que no solo asegurará su subsistencia sino también la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida. Seguirles negando esa posibilidad, es —sin duda— un crimen.

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