Hace falta

 A dos semanas de acudir a las urnas para elegir al presidente, vicepresidentes y congresistas de la República, además de parlamentarios andinos, el debate en el país se ha reducido a si el candidato es de izquierda, derecha o de centro y casi todos hablan de cambiar o modificar la Constitución Política, de que el país requiere de cambios radicales, de que necesita «gente nueva» gobernando. Sin embargo, no se escuchan propuestas sobre la gran revolución que necesita el país: la descentralización para encaminar hacia el desarrollo.

En los últimos años los actos de corrupción de gobernadores regionales ha servido para articular un discurso en contra de la descentralización, para retroceder en lo poco que se ha avanzado, cuando lo único que podrá encaminar a este país hacia un desarrollo real es la descentralización.

La emergencia sanitaria nos ha encarado las dificultades que tiene el centralismo para resolver con prontitud y eficiencia la emergencia: todos los análisis de las pruebas moleculares para detectar a los infectados con el nuevo coronavirus se tenían que realizar en el laboratorio del INS en Lima.

La reforma del Estado es la otra gran revolución que necesita el país, pero de eso tampoco se habla.

Y para impulsar la descentralización y reformar el Estado no se necesita cambiar la Constitución, se necesita visión de país. Y eso le hace falta a nuestra clase política.

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