Los debates electorales… táctica y estrategia

Ps. Richard Borja Director Instituto Peruano de Psicología Política

Ayer tuvimos el primero de los tres debates que ha programado el Jurado Nacional de Elecciones. A priori podemos decir que Beingolea del Partido Popular Cristiano; Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Verónika Mendoza de Juntos por el Perú han tenido el mejor desempeño y al margen de los diferentes enfoques que cada quien ha expuesto, han tenido en cuestiones de forma, mejor performance que los otros candidatos ahí presentes.

¿Un debate define quien gana una elección? ¡No! Un debate muestra, eso sí, las competencias retóricas y de manejo de las cámaras; el tiempo en medio de las cuales se logra fijar algunas imágenes e ideas que pueden jalar la atención del elector que aún no define su voto; un porcentaje bastante alto que en promedio roza el 30% según media de las encuestadoras. En ese sentido un buen desempeño en un debate sí se convierte en una oportunidad; y en este primer debate, podemos advertir que propuestas tan distantes como las de Keiko y Verónika pueden pasar a un segundo plano mientras destaca su performance.

En la batalla política, la táctica y la estrategia son esenciales y pueden significar la diferencia entre la victoria y la derrota; esos son los usos de la guerra; y la política es la guerra por otros medios, tal cual lo advertía el célebre estudioso de estrategia militar Otto Von Clausewitz. Y en un debate, cada ataque, cada respuesta y cada mensaje y gesto puesto en escena está cuidadosamente planificado; al menos eso pasa en la política moderna donde a ningún candidato se le ocurriría ir sin prepararse para ello.

«En la batalla política, la táctica y la estrategia son esenciales y pueden significar la diferencia entre la victoria y la derrota; esos son los usos de la guerra; y la política es la guerra por otros medios»

Algunos recordarán el primer debate televisado en el país en los 90s, donde nuestro nobel Mario Vargas Llosa y don Alberto Fujimori debatían y ante la seria y solvente propuesta del escritor, se imponía la chispa y sencillez de la propuesta del ingeniero, que coronó su desempeño con la famosa yuca del ingeniero.

Beingolea tuvo una buena performance, en parte por su habilidad comunicativa desarrollada en su larga experiencia como locutor y comentarista, a lo que se suma su formación doctrinaria que le han permitido por momentos escuelear a los más bisoños actores políticos como Forsyth, que si bien tuvo algunos momentos interesantes fue presa del nerviosismo y la poca claridad de sus ideas; a diferencia del popular burbujito que comunicó bien un conjunto de ideas que no resaltan por su novedosidad pero sí convencen por la fuerza de la convicción con que se dicen. “Recuperar los valores para un Perú mejor”, su mensaje final.

Fujimori mostró una capacidad que sin duda está fraguada a lo largo de todos estos años de experiencia en las ligas mayores de la política: serena, fría y bien estructurada en su mensaje como para darle cuerpo a su slogan de campaña que hace énfasis en la mano dura. Supo contestar los ataques que recibió y hace un esfuerzo enorme por revertir la imagen percudida de la marca Fujimori que siempre estará en la primea línea de ataque de ese enorme segmento poblacional que es el antifujimorismo y que en este debate estuvo representado más hostilmente por Marco Arana, cuyo único propósito fue atacar a sus enemigos ideológicos.

Mendoza reeditó su buen desempeño del debate organizado por un canal de televisión hace una semana; es fresca, habla con la convicción que le da tener una doctrina, que probablemente, vista desde la serenidad racional pueda ser rechazada por su inviabilidad, pero por la forma en que la expresa, conlleva una carga emocional que la hace atractiva y envolvente. Al final un político que no emociona, es un político cojo, por más que las emociones se evaporen con la misma rapidez con que se impregnan en la retina de los electores. La popular Vero también debe luchar contra el estigma que conlleva ser próxima al comunismo y el chavismo suramericano.

Hoy y mañana tendremos una segunda ronda de candidatos en debate y seguramente tendremos más escenas de impacto; pues cada candidato sabe, que un buen golpe dado en medio de este, hará daño si no hay buena gimnasia mental y adecuada respuesta, pues un debate es un tablero estratégico y recordando a Lawrence Freedman que en su monumental libro “Estrategia” nos recuerda que hay tres aspectos elementales en la estrategia humana: El engaño, las alianzas y la violencia. Y si afinan los sentidos, verán todas ellas en los debates preelectorales.

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