Cuestiones tributarias y otras jurídicas que debe de tener en cuenta el elector

Carlos Tucto Rodil
Abogado e investigador social

1.- Conviene realizar en nuestro país algunos cambios: una reforma tributaria, entre otras también jurídica que tiene que hacer el gobierno que asuma el poder a partir del 28 de julio, bajo el amparo de una nueva constitución, referidos a programas económicos y de tributación sean adecuados al bienestar social. Hay varios rasgos que se pueden considerar como los más importantes:

a.- Por ejemplo que los que tienen más ingresos —sean como ente empresarial o personal— deben de tributar adecuadamente, así los que superen los S/ 100´000,000.00 (cien millones de soles) deben de tributar más y progresivamente siempre con arreglo al incremento de sus ingresos y subiendo esta tarifa prudencialmente, conforme se hacen en otros países. Dicho sea de paso, algunos grandes empresarios voluntariamente en esta pandemia están donando importantes sumas de dinero. Obviamente ellos no tienen ninguna obligación, pero sí pueden tenerlo moralmente, que apreciamos considerablemente en tanto y en cuanto se traten de aportes significativos. Esto nos trae a colación el pasaje bíblico en que los fariseos se quejaban ante Jesús de la limosna de una sola moneda por una mujer, a lo que Jesús les recriminó que ella dio lo que era para su sustento del día, en cambio ustedes donan de lo que les sobra. Consideramos que esta política de tributación es compatible con lo que hemos expuesto: que somos partidarios que la brecha entre ricos y pobres disminuya. Todo esto decimos porque en la actualidad desde hace varias décadas, los que tienen más ingresos han incrementado sus ganancias hasta niveles siderales, y como contrapartida la gente con menores ingresos sean comerciantes informales, obreros y demás trabajadores han devenido en más pobres, peor desde que ha empezado en marzo de 2020 la pandemia por el nuevo coronavirus.

Es una paradoja que los bancos, empresas grandes, financieras, no han dejado de sumar los intereses que deben los prestatarios generando la protesta en las calles, mientras que el pueblo prácticamente sobrevive».

b.- Al respecto manifestamos que es una paradoja que los bancos, empresas grandes, financieras, no han dejado de sumar los intereses que deben los prestatarios generando la protesta en las calles, mientras que el pueblo prácticamente sobrevive, sin contar con los numerosos casos de suicidios; aquellos imperturbables e indolentes, casi sin cambiar su sistema de vida, en mansiones opulentas, entre otras formas de vivir opulentamente. Recordemos lo que magistralmente relata José Camilo de Cela en su obra «La Colmena», cuando un rico utiliza un inodoro de alto costo que podría servir para alimentar a varias familias. Este relato se puede aplicar a la actualidad como es el caso de los jeques árabes, deportistas con altos ingresos, entre otros, llevan una vida opulenta a tal punto de que los jeques utilizan inodoros de oro, así como otras excentricidades que significan un insulto a la pobreza, mientras que en la mayoría de la población africana, de la India e incluso de América Latina tienen una alimentación inadecuada; y lo peor, los niños padecen de desnutrición crónica.

c.- Engarza con lo que estamos anotando acerca del enriquecimiento de los poderosos, que es una característica prácticamente de estos personajes, sobre todo en casi todos los países del primer mundo; por ejemplo, lo que sucedió en el siglo XIX en los Estados Unidos, en que la familia Rockefeller hizo más fortuna al pagar sumas irrisorias a los propietarios para que instale vías ferroviarias, e incluso en algunos casos utilizando la violencia ilegítima (véase la sesuda obra de Edwin Sutherland «White Collar Crime», traducida al español y conocida en Perú gracias a la criminóloga Rosa del Olmo). En nuestro país es muy interesante cómo han hecho fortuna los que actualmente detentan el mayor poder económico, por lo menos la mayoría. Los detalles podemos apreciar en la investigación que ha hecho el economista Francisco Durand plasmada en su obra «Los Doce Apóstoles de la Economía del Perú»; de modo similar relata magistralmente Alfonso Quiroz en su obra «Historia de la Corrupción en el Perú», que dicho sea de paso ha sacado mucha roncha a los personajes aludidos.

2.- Algunas agrupaciones políticas y supuestamente académicos sostienen que debe modificarse el Código Procesal Penal para retornar al estado anterior reponiéndoles la dirección de la investigación a la policía, en reemplazo del fiscal. No estamos de acuerdo tajantemente, pues significaría regresar al sistema inquisitivo, debido a que la policía no tiene un rol descollante durante el proceso: de ser un actor para investigar utilizando la estrategia sobre la base de la teoría de caso. No negamos que saben de criminalística, en muchos casos solamente de la realización de pericias, sin hacer un estudio o análisis del caso, apreciación y valoración de las pruebas (tal retorno significaría también que otra vez tengan la potestad de aplicar el principio de oportunidad en la práctica, como lo han hecho antes, que propició el incremento de la corrupción en este ente estatal), alejado de estrategias para el proceso. Quizá conviene más bien que se hagan algunos ajustes al texto actual, siempre con la dirección de la investigación el fiscal, que pueden consistir en reducir al mínimo el estilo escriturario que persiste en la conducta de los fiscales, también tal reducción alcanza a que reduzcan la extracción de copias en un 90 %; otros pueden consistir en reducir las cuestiones incidentales que son mal utilizadas por algunos abogados que semejan ser tinterillos.

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