Dilema electoral

Andrés Jara Maylle

Empiezo a escribir esta nota en la tranquilidad de mi casa mientras en las calles huanuqueñas mucha gente va y viene en pleno trajín electoral.

Me gustaría saber qué pasa por la cabeza de esos hombres y mujeres, jóvenes, adultos y viejos; letrados e iletrados, profesores, abogados, comerciantes, campesinos, amas de casa, ambulantes, empleados y desempleados. En qué estarán pensando mientras caminan apresurados unos, despreocupados otros, dirigiéndose a su local de votación o volviendo a sus casas a esperar los resultados.

Cuántos de todos ellos no tendrán la menor idea de por quién votar hasta antes de entrar a la “cámara secreta”. En qué estarán pensando mientras se dirigen a cumplir con su deber cívico. Yo los miro disimuladamente a casi todos con quienes me cruzo en el camino y daría cualquier cosa para saber lo que piensan (si es que piensan).

Es probable que muchos van decididos a apoyar a tal o cual candidato, que ya saben de antemano qué símbolo marcar y qué número escribir pretendiendo que gane el postulante de su preferencia; pero también es cierto que un alto porcentaje decide su apoyo en el último instante en base a sus simples impulsos; tal vez también a sus intuiciones más primarias, a sus complejos tan internos como antiguos, a sus resentimientos incubados vengativamente y transmitidos de generación en generación; en fin, cada persona, cada votante, es un caso tan complejo y al mismo tiempo inexplicable.

Todo hace pensar que el rumbo del país puede ser la deriva. Confirmo la vocación suicida de mis compatriotas, pero eso es lo que tenemos… O quizás me equivoque de canto a canto, porque de repente eso es lo que merecemos por lo que somos. Mi padre tenía mucha razón: “Estudia y trabaja, hijo, para que ningún político cojudo venga a engañarte

Mucha de esa gente que camina apresurada tiene sobre sí una larga experiencia como sufragante. Ellos ya participaron en elecciones anteriores. Con sus votos salieron elegidos Kuczynski, Humala, García, Toledo, Fujimori, nuevamente García, Belaúnde; supuestamente saben lo que hacen, pero no es así. Tanta experiencia a cuestas no les ha servido de nada pues siempre pensaron en el mal menor, que por desgracia ha terminado siendo el peor.

Con los jóvenes, los novatos e imberbes electorales no debe ser distinto. Aunque sé que hay excepciones, la mayoría anda tan confundida como los experimentados, Y es entendible: quién no se confunde cuando tenemos dieciocho, sí, dieciocho candidatos a cuál peor (o mejor); quien no se confunde cuando nos entregan la cédula de votación y nos quedamos perplejos al darnos cuenta que en realidad es una sábana llena de fotos y de símbolos y de recuadros tan disímiles y contradictorios. Elegir entre ese crucigrama de candidatos, para un joven, debe ser difícil; más aún sabiendo que ese “joven” únicamente para chateando todo el día y jamás ha leído un libro completo; sabiendo que ese “joven” prefiere mil veces asistir a una fiesta Covid, antes que informarse sobre el destino de su país; sabiendo que ese “joven” es experto en el “Tik Tok, pero un profano en cultura política elemental.

Pero volviendo al inicio, y cuando veo el ajetreo de la gente que va y viene llevando consigo sus más íntimas preocupaciones electorales y sabiendo muy bien que cualquier cosa puede suceder en un panorama tan difuso, tan vago y tan obscuro como el que tenemos al frente, me llega a la mente esa frase que nos pinta de cuerpo entero y que lo parafraseo a mi gusto; “En qué momento se jodió el Perú”. Pregunta sin respuesta, maestro.

Lo he dicho: escribo esta nota hoy domingo por la tarde (tranquilo, sin lluvia y sin otoño) mientras en las redes sociales, es monstruo de mil cabezas, nos están bombardeando con tanta información, tanto dato electoral que ya uno no sabe qué creer. Y cuando mañana, tú, distraído lector, leas (si es que lees) este texto ya se tendrá alguna luz para saber hacia dónde va el Perú.

ENTRE PARÉNTESIS

(Son las siete de la noche y por la televisión acaban de transmitir el consabido flash electoral a boca de urna. Según este primer sondeo, Pedro Castillo va en primer lugar, y el segundo lo comparten Hernando de Soto y Keiko Fujimori. Y muy cerca detrás de ellos están Yony Lescano y Verónica Mendoza. Y aunque estos primeros datos no tienen un valor decisivo ya que falta mucho por contar, todo hace pensar que el rumbo del país puede ser la deriva. Confirmo la vocación suicida de mis compatriotas, pero eso es lo que tenemos… O quizás me equivoque de canto a canto, porque de repente eso es lo que merecemos por lo que somos. Mi padre tenía mucha razón: “Estudia y trabaja, hijo, para que ningún político cojudo venga a engañarte”. Cuánta razón tenías, don Víctor Jara. Cuánta razón).

Huánuco, 11 de abril del 2021.

 

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