Grafican muy bien

El primer debate de los dos candidatos que se disputan la Presidencia del Perú: Pedro Castillo y Keiko Fujimori ha confirmado las debilidades de ambos y agudizado las preocupaciones sobre ellos.

Tanto Castillo como Fujimori han hecho alarde de su talante populista, de su falta de visión de país y de sus solas ganas de llegar al poder para que, estando ahí, ver qué pasa y cómo pasa. Castillo no es nuevo en política. Dirigente del desaparecido partido político Perú Posible y líder del Conare Sutep (Comité Nacional de Reorientación del Sutep) ha dirigido una de las huelgas más grandes del magisterio del país. Fujimori ha sido primera dama en la dictadura de su padre, congresista con más inasistencias, dos veces candidata presidencial y lideresa de la bancada más  numerosa del Congreso obstruccionista que Martín Vizcarra disolvió.

A ninguno de los dos le alcanza su experiencia política para asumir la responsabilidad de conducir el país. Y difícil creer que apostará por la lucha contra la corrupción quien como Fujimori tiene cuentas pendientes con la justicia, y quien como Castillo defiende a un condenado por corrupción. Y los dos quieren llegar al poder para indultar, ella a su padre Alberto Fujimori preso por corrupción y violación de derechos humanos, y él al líder etnocacerista Antauro Humala preso por encabezar un motín en el que mataron a 4 policías.

Sin duda, Castillo y Fujimori grafican muy bien la mediocridad de nuestra clase política siempre interesada en favorecerse del poder.

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