Castillo y Fujimori… Cerrón, el engaño táctico y la batalla por el norte

Ps. Richard Borja
Director Instituto Peruano de Psicología Política

Las encuestas, con lo dudosas que siempre deben ser, han mostrado un deterioro en las expectativas electorales de Pedro Castillo y un acercamiento hacia la candidata Fujimori. En la última encuesta de CPI publicada el día de ayer, la diferencia era apenas de dos puntos. El profesor y rondero chotano con 34.2 % sigue en primer lugar, pero la ya las tres veces finalista electoral Keiko le respira en la oreja con 32.0 %. ¿Esto tiene explicación? Sí.

Como escribimos en esta columna hace unas semanas, nada estará dicho hasta después del conteo de la última cédula de votación y en esta carrera ganará quien mayor resistencia tenga. Y no es precisamente una resistencia física. Ya las decantaciones de las organizaciones políticas se van haciendo visibles y llegaremos a la última semana con casi todos tomando posición, incluso los que ahora prudentemente guardan sereno silencio.

Recuerdo que en la formidable serie televisiva basada en los libros de George R. Martin, Juego de tronos, la batalla decisiva de los siete reinos se libró en el norte. Epopeya a la cual acudieron incluso quienes antes eran y serían después rivales, pues la amenaza de los caminantes blancos, hombres muertos que llevan muerte a donde van, los pusieron en el mismo frente de lucha. Eso está pasando ahora mismo en Perú y en esta semana hemos visto que uno de los partidos con mejor organización en el país y que tiene su bastión electoral en el norte (otrora feudo aprista) ha cerrado una alianza con Fujimori, donde no solamente van a votar por ella, sino van a entrar en campaña, como ha mencionado un alto dirigente de ese partido. Es evidente que Fujimori se prepara para conquistar el norte en estas semanas que quedan y de esa forma quebrar el arco dominante que Castillo tiene en el Centro, el Sur y el Oriente. De tener éxito, su llegada a palacio se hace más probable.

En el Perú tenemos una vocación tóxica y suicida por sucumbir al engaño y arroparnos de autoengaño»

Al frente. El factor Cerrón sigue siendo el flanco débil del profesor Castillo, siendo un forado que va creciendo en su casco frontal y va hundiendo su nave. No es solo lo que se dice de él, sino la cada vez mas visible presencia y poder dentro del partido del lápiz donde se reúne con otros líderes políticos, gremiales, organiza y pone agenda incluso en paralelo y en contradicción del mismo candidato presidencial.

Ese es un aspecto que o corrige Castillo o efectivamente dejará ya no la sensación, sino la seguridad de que es solo una marioneta del médico huancaíno. A esa peligrosa debilidad se le suma una más que se arremolina en torno al mismo profesor. En los últimos días se viene fortaleciendo más la idea de que no está preparado para el cargo, que desconoce el Estado, la Constitución y la dinámica económica. Sus últimas expresiones desafortunadas en las cuales, por querer golpear y burlar a la rival, termina metiendo la pata. Así, cuando quiere debatir en el penal Santa Mónica y luego con la presencia de los padres de cada uno, aunque puede sonar gracioso a oídos de quienes aborrecen al fujimorismo, eEn quienes buscan algo más que el “anti” para votar solo hace que se distancien más y las encuestas así lo confirman.

La política como la guerra adhieren el engaño y la mentira como elementos artificiales de su desarrollo táctico y estratégico. Es así cómo los aliados lograron engañar a los nazis durante la segunda guerra mundial, creando un ejército fantasma con todo y campamentos, tanques de goma y soldados fantasmas con el fin de hacerles creer que desembarcarían en Francia por tres frentes: Dunkerke, Calais y Normandía, dispersando las defensas alemanas por toda la costa y con ello coronar con éxito el famoso desembarco que fue el principio del fin para Hitler. Meses antes hay otra anécdota que vale la pena recordar y tiene como protagonista a Nevill Chamberlain que, ante toda evidencia y raciocinio, se negaba a ver la inevitabilidad de la guerra y viajó a Berlín a firmar un acuerdo de paz con Hitler, regresando victorioso con su papelito en la mano para meses después perder el cargo de primer ministro y refugiarse para evitar las bombas nazis. En estos dos ejemplos de un mismo conflicto podemos advertir el engaño táctico y de diseño por un lado y el autoengaño inconsciente, irracional y absurdo por otro. En el Perú tenemos una vocación tóxica y suicida por sucumbir al engaño y arroparnos de autoengaño, mientras los que aspiran a conquistar el poder suelen diseñar bien sus engaños. Sin embargo, parece que ahora los indecisos que definirán la elección ya no están tan dispuestos a ver tanques de goma, donde no hay nada y menos a darle crédito a papelitos, promesas y juramentos condenados al desecho.

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