Keiko en su laberinto y el pan de Castillo

Rubén Valdez Alvarado

La tiene muy fácil, aunque con resultados todavía imprevisibles en esta segunda vuelta electoral. La noche del 11 de abril, tras conocer los resultados del conteo rápido, no le quedó ninguna duda para establecer la línea estratégica de su campaña bajo la teoría del miedo: no al comunismo. No dudaron en alinearse tirios y troyanos, dejando postergados los cuestionamientos de fondo a la candidata de Fuerza Popular.

Parecía que el terruqueo no le iba funcionar, pero el candidato Pedro Castillo, con sus devaneos a cuestas, más el protagonismo paralelo de Cerrón, le permitió ganar muchos espacios, principalmente en los indecisos; claro, sin la comparsa de las grandes cadenas mediáticas, con determinadas excepciones, tampoco lo estaría logrando. La arenga de RLA pidiendo la cabeza de Castillo, por ejemplo, no mereció primeras planas más que tibios deslindes.

La revelación hecha por Gustavo Mohme Seminario, en la «Historia de una arbitrariedad», respecto a la salida intempestiva de Clara Elvira Ospina de la dirección periodística de América TV y Canal N, evidencia el claro allanamiento a favor de la candidatura de Keiko. Sin embargo, el grupo mediático corporativo no se dio por aludido. La forma cómo se le facilitó la suscripción de la Proclama Ciudadana en un set de televisión (Panorama) tampoco le significó esfuerzo alguno para ganar réditos políticos.

Como es de conocimiento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó recientemente el uso de emergencia de la vacuna china Sinopharm, dejando sin piso al asesor en salud de Keiko Fujimori, Ernesto Bustamante, quien cuestionó su eficacia, lo que generó –por su investidura científica- una especie de pánico social que postergó la compra de mayores dosis en perjuicio de millones de peruanos. Fue ratificado como cabeza del equipo técnico de Fuerza Popular. Ni una disculpa. No pasa nada y la campaña continúa.

Por el lado del candidato de Perú Libre, al profesor Pedro Castillo le salió al frente otro candidato con quien lidiar: Vladimir Cerrón, quien cree que la revolución bolchevique está a la vuelta de la esquina y conduce su propia facción al interior de dicho partido político. Es decir, no hay una cohesión. La alianza programática establecida con Verónica Mendoza es un importante avance, pero colisiona con esta realidad que, obviamente, juega a favor de la candidata Fujimori. Es cierto que Castillo ha venido moderando su discurso, firmando también la Proclama Ciudadana, pero no es suficiente. El pan se le empieza a quemar en la puerta del horno, salvo que pueda formar una coalición más orgánica y programática con nuevos aportes al plan de gobierno, sin perder la perspectiva social y democrática con un liderazgo sólido y articulado.

Los paneles anticomunistas, similar a la campaña terrorífica aprista contra Vargas Llosa en 1990, no tiene límites. Es el mismo macartismo de los 90, sin control y regulación publicitaria electoral alguna, campaña en la que la candidata naranja está que se mueve como pez en el agua. Hasta la FPF aplaude en silencio el uso de la camiseta de la selección peruana de fútbol. ¿Cuál será el impacto final? A decir verdad, el pronóstico es reservado porque en el país, con una ciudadanía muy precaria, las oleadas políticas son muy frecuentes.

La pregunta es ¿todo este esquema de facilismo y macartismo de las élites políticas y empresariales formará parte del posible gobierno de Fuerza Popular?; es decir, ¿se repetirá la historia de los 90 y del Congreso mayoritario del 2016 con nuevas tempestades?  La firma de la Proclama Ciudadana, con el escenario que se le viene facilitando, no tendría mucho sentido si hoy, en plena campaña, Keiko no demuestra lo que está suscribiendo. La otra pregunta es ¿cuánto de esta comparsa, realmente, la va a beneficiar? Así como Castillo se dispara a cada momento a los pies, Keiko podría también quedar atrapada en su propio laberinto.

Entretanto, la pandemia no cesa en el país. No es parte del debate central en la campaña política del balotaje. Se ha posesionado más en la mente de los peruanos el Chuki del comunismo que la tragedia que viven muchas familias, la crisis económica, el desempleo, el cierre de miles de pequeñas y microempresas. Los dos debates que han acordado ambos candidatos con el Jurado Nacional de Elecciones, deseamos que sean programáticos y que comprendan estos problemas socioeconómicos; además, que se emule el formato del debate en Chota: un debate entre candidatos y no con los moderadores.

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