Feminicida se quita la vida en su celda

Enterado de que podría pasar toda su vida en la cárcel

El confeso feminicida Enrique Polonio Mendoza (34) murió la mañana de ayer mientras era trasladado al centro de salud Potracancha por estar convulsionando luego de que habría ingerido alguna sustancia con la finalidad de acabar con su vida, según los primeros indicios.

La drástica decisión la habría tomado al enterarse de que el Ministerio Público había solicitando al Poder Judicial le imponga cadena perpetua en el proceso que se le sigue por el delito de feminicidio, en agravio de su pareja Mirtha Martel Bravo.

La noticia lo habría sumido en una profunda depresión que lo llevó a terminar con su vida. Las autoridades no encontraron evidencias de lo que ingirió, pero sí un mensaje en un papel: «sólo llamen a mi hermana», presumiblemente para avisar su fallecimiento, lo que confirmaría que acabó con su vida.

Se conoció que al promediar las 10:15 de la mañana, Polonio Mendoza fue encontrado por sus compañeros de celda del Pabellón 7 convulsionando por lo que comunicaron al personal penitenciario que lo trasladó al tópico donde le dieron los primeros auxilios y de inmediato al centro de salud de Potracancha, pero al llegar el personal de salud solo certificó su deceso. Eran las 10:25 de la mañana, según una fuente.

Enterados de la muerte del recluso, llegaron hasta dicho establecimiento efectivos de la Comisaría de Cayhuayna, así como el fiscal de turno Herbert Ollague y un médico legista, quienes levantaron el cadáver y lo internaron en la morgue para la necropsia correspondiente.

Más tarde, agentes de la Sección Homicidios y peritos de Criminalística llegaron hasta el establecimiento penal para inspeccionar la celda 7, que ocupaba Polonio desde noviembre del 2018.

FEMINICIDIO

El crimen de Mirtha se perpetró el 18 de agosto del 2018 en el caserío San Benito, jurisdicción del distrito de Monzón, provincia de Huamalíes.

Aunque el móvil del crimen habría sido los celos, tras su captura Polonio sostuvo que la mató en medio de una acalorada discusión que ella propició al hacerle una escena de celos.

Dijo haberla golpeado con la mano, con una tabla de picar y estrangularla con las manos y ultrajarla después. Tras el horrendo crimen, el feminicida huyó  y tres meses después  se puso a derecho y confesó.

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