Huánuco está escrito con lápiz

Ps. Richard Borja
Director Instituto Peruano de Psicología Política

Entre el domingo y el lunes han acontecido tres hechos que resultan significativos para comprender el momento político en el que estamos: un momento delusivo, irreal, inconexo y definitivamente acorde a la pluridiversidad y compleja fisonomía cultural de nuestro país y de la imposibilidad de este para establecerse sobre bases de cohesión y coherencia que parecen por ahora una aspiración lejana, como los ecos de la historia reciente que llegan tan tenues, que apenas pueden ser oídas por las nuevas generaciones y casi han sido olvidadas por los mayores.

El domingo fue el esperado debate técnico. Se confrontaban en un momento estelar los profesionales convocados para explicar la ruta estratégica que Fujimori y Castillo van a seguir para materializar todo aquello que vienen anunciando en mítines y discursos. Por el lado de Fuerza Popular queda claro que su fortaleza es su propuesta económica, sólida y claramente expuesta por Lucho Carranza, cuajado funcionario y exministro cuya calidad técnica no está en discusión. La verdad es que no entendemos qué hacía el excongresista Pari, enfundado en vaguedades, frases hechas y una mustia evidencia de la lógica socialista del espíritu económico del partido del lápiz. Una mala carta para Castillo, al menos dentro del sector más informado de la población que no pudo ser barajada por ninguno de los ahí presentes y salvo el ingeniero Alencastre, fueron una comparsa de ruido y simplonadas.

Mientras Huánuco se preparaba para recibir al exdirigente magisterial los altavoces mediáticos ponían la nota más dolorosa de esta campaña: 18 personas asesinadas brutalmente en el VRAEM»

Línea aparte. Aun no comprendo ese rol de protagonistas que asumen los moderadores en estos debates del JNE: ponen agenda, guían las participaciones y dan paso a expertos que uno no sabe ni de donde los sacan, a juzgar por las preguntas que hacen. Cómo se extrañaba al moderador de Chota, que se limitaba a presentar a los candidatos, los ejes temáticos y el tiempo, dejando hablar a los debatientes.

Al día siguiente y cuando la resaca por ese alcohol metílico que parecía el debate de la noche anterior, mientras Huánuco se preparaba para recibir al exdirigente magisterial los altavoces mediáticos ponían la nota más dolorosa de esta campaña: 18 personas asesinadas brutalmente en el VRAEM y el inicio de una enredada teoría de conspiraciones y acusaciones políticas que parecían usar la sangre derramada en pintura de guerra y armas simbólicas de una batalla electoral que en muchos casos ponía en segundo plano lo relevante. Sí, lo esencial en este hecho es confirmar que el terrorismo está vigente y no es un mito, ni parte de la historia.

Por las razones que sea y con las características distintas que puede haber adoptado, es claro que ese pacto de muerte y sangre establecido entre Sendero y el narcotráfico muestran un VRAEM donde el Estado no llega; y si llega, solo es para hacer turismo, pues esta zona está tomada por ese binomio sangriento.

La democracia nuestra, tan frágil, necesita unirse para condenar al terrorismo y combatirlo con firmeza y claridad sin ambages ni medias tintas.

En medio de toda esa conmoción mediática aterrizaba en Huánuco el profesor chotano. La masiva concurrencia a su recepción demuestra que en esta región de matices y este valle de pillcomozos, no solamente importa poco el riesgo de un disparo de contagios y muertes como consecuencia de las aglomeraciones; sino también, que la mayoría de huanuqueños votará por él sin importar qué diga o qué haga.

La cercanía psicocultural que se ha desarrollado entre candidato y población harán que este 06 de junio saque la mayor votación, pues ha construido su imagen arquetípica a la medida de nuestras vocaciones electorales y del rechazo antifujimorista que se ha regado infatigablemente en todos estos años y que ha sido abonado por las actitudes totalitarias de esa mayoría parlamentaria que se excedió en sus funciones y dejó en la retina de muchos, esa imagen de obstruccionista.

Huánuco, como casi todo el centro es el bastión electoral del profe Castillo y votará por él confirmado la tendencia y formas electorales de nuestra región.

Así las cosas, podemos afirmar que si bien falta todavía dos semanas cruciales de campaña y aún no hay ganador, al menos en este valle generoso y entusiasta parece que Huánuco se escribirá con lápiz.

Ojalá eso no signifique que esa firma electoral que se va a estampar no se borre en el desencanto y la decepción que, así como nuestro celeste cielo, resulta muy común en estas tierras. Pues si algo nos caracteriza a los huanuqueños, es que casi nunca elegimos bien.

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