¿Los conceptos de comunismo y democracia están en este proceso electoral?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

De seguro hemos estado escuchando esas palabras: comunismo y democracia en todo tipo de espacios: barriales, familiares, vecinales, virtuales y físicos, aderezando invitaciones a votar o a no votar por alguna de las candidaturas que postulan a la Presidencia de la República. Y quizá las hayamos escuchando como contradictorias. Que sea oportunidad para conocer un poco de su contenido.

Para ello, veamos líneas del Manifiesto Comunista, documento de 1847 escrito por Carlos Marx y Federico Engels. Ellos, al inicio, se preguntan “¿Qué partido de oposición no ha sido motejado de comunista por sus adversarios en el poder?”Al parecer aplicar ese mote a las organizaciones de crítica de los modelos establecidos ya era práctica hace más de 170 años.

Avanzando en el manifiesto, encontramos su ideal de sociedad: “Que hayan desaparecido las diferencias de clase y se haya concentrado toda la producción en manos de los individuos asociados… en donde el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos”. Es decir, el comunismo busca una sociedad sin clases, basada en la libertad individual en medio de la libertad social. ¿Alguna de las candidaturas tiene algo parecido, quizá actualizado, en sus conjuntos de propuestas?

Para llegar a aquél ideal plantea 12 puntos, muchos de ellos referidos a la sociedad mayormente rural de la Europa de su época, aunque algunos podrían seguir siendo vigentes: progresividad en los impuestos, concentración de los créditos en un Banco Nacional, un Estado a cargo de las fábricas, mejoramiento de tierras e industrialización de la agricultura, según un plan general, educación pública y gratuita de todos los niños; abolición del trabajo infantil. De estos puntos, el único que hoy causaría preocupación sería el de concentración de los créditos y las industrias en el Estado. Los demás ya son parte del sentido común. Lo relativo a la expropiación de bienes se circunscribe a los medios de producción, no de los bienes de consumo, aunque en su ideal considere que la propiedad privada ya no sea necesaria. En todo caso, ¿alguien podría afirmar algo cercanamente parecido a ello en las propuestas planteadas en el reciente debate?

Esta semana esforcémonos por ir más allá de memes, información falsa y conceptos tergiversados, para emitir un voto reflexionado, que nos devuelva el poder de decidir»

Sobre la democracia, Pericles, líder de Atenas, cuando esta ciudad griega fue cuna de esta forma de gobierno, la describe como un régimen donde “respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se lo elige más por sus méritos que por su categoría social; y tampoco al que es pobre, por su parte, su oscura posición le impide prestar sus servicios a la patria, si es que tiene la posibilidad de hacerlo.

Tenemos por norma respetar la libertad, tanto en los asuntos públicos como en las rivalidades diarias de unos con otros, sin enojarnos con nuestro vecino cuando él actúa espontáneamente, ni exteriorizar nuestra molestia, pues ésta, aunque inocua, es ingrata de presenciar. Si bien en los asuntos privados somos indulgentes, en los públicos, en cambio, ante todo por un respetuoso temor, jamás obramos ilegalmente, sino que obedecemos a quienes les toca el turno de mandar, y acatamos las leyes, en particular las dictadas en favor de los que son víctimas de una injusticia, y las que, aunque no estén escritas, todos consideran vergonzoso.” Es decir, una sociedad en justicia, con imperio de la Ley e igualdad de derechos.

Este modelo de sociedad se complementa con el Estado Constitucional moderno, expresado en el artículo XVI de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano emanada de la Revolución Francesa, que proclama: “Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución.” Vale la pena preguntarse, ¿quien en verdad muestra más cercanía a estos conceptos? Y ¿quién podría concentrar todos los poderes para afectar derechos fundamentales?

Esta semana esforcémonos por ir más allá de memes, información falsa y conceptos tergiversados, para emitir un voto reflexionado, que nos devuelva el poder de decidir.

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