RPP: elecciones y objetividad en la información

Germán Vargas Farías

Una de las formas como procuro estar informado es escuchando RPP Noticias al empezar el día. Lo hago mientras preparo el desayuno y atiendo otras actividades de mi rutina mañanera.

Sé que no hay medio imparcial, y RPP no es la excepción, aunque me ha parecido que en medio de la turbulencia electoral se estaban conduciendo con cierta mesura. Hasta hace algunos días.

Por alguna razón, como sucede con cualquier ciudadano y ciudadana – y trasluciendo la posición tomada – empezaron a fijarse más en los defectos y evidentes limitaciones del candidato Castillo, y a edulcorar las propuestas de su adversaria, sesgando el análisis sobre lo que la señora K representa.

No discuto el derecho de cualquier persona e institución de respaldar la opción política que les parezca, lo que no me parece es pretender una imparcialidad u objetividad de la que han preferido el «distanciamiento real».

Ayer martes, por ejemplo. Iba a empezar Ampliación de Noticias, y Mónica Delta, una de las conductoras, anunció que tenían un «menú apretadito». ¿Cuáles eran los platos que ofrecían?, entrevistas a José Silva Martinot, Leopoldo López, Carlos Neuhaus y, para ‘balancear’ la carta, Juan Parí.

Si insisten en hablar de equidad deberían practicarla. Lo que reclamo sí, y es nuestro derecho, es que informen sin faltar a la verdad»

José Martinot, ex ministro de Comercio y ex director de la CONFIEP, se lanzó con todo contra la candidatura de Pedro Castillo, identificándolo con lo peor del primer gobierno de Alan García, y lo peor, que es prácticamente todo, de Chávez y Maduro en Venezuela.

Insinuó que Castillo desconocería la deuda externa, y habló de expropiaciones y prohibición de las importaciones ante una curiosa pregunta de Fernando Carvallo, el otro conductor del programa, sobre ¿cuál sería la política económica de Castillo, si acaso ganase la elección, que nos llevaría al despeñadero?

¿Pueden creerlo? La entrevista está en YouTube sino me creen. Y el empresario Silva Martinot se despachó a su gusto, sin repreguntas, pese a que en sus afirmaciones mezcló una que otra verdad con varias de sus alucinaciones.

Luego le tocó a Leopoldo López, el dirigente opositor venezolano que fue recibido entusiastamente por Carvallo, y que, con el beneplácito de las autoridades peruanas, ha llegado para sumarse a la campaña a favor de Fuerza Popular.

López, cuyo mensaje es de advertencia, dice «venir del futuro», que es de «oscuridad, hambre, desolación y tristeza», si no se mantiene el modelo; es decir, sino se vota por Keiko Fujimori. ¿Alguien le pregunta si tiene idea de la naturaleza criminal del gobierno que reivindica Fujimori hija?, ¿alguien le comenta que varios de los personajes del entorno más cercano del keikismo ahora, son los mismos del fujimorismo de antes que secundó y aplaudió el envilecimiento de las instituciones democráticas en Perú, prácticamente de la misma forma que en Venezuela lo hizo Chávez primero y Maduro después?

Para mí no hay dictaduras buenas. Me repugna tanto Maduro en Venezuela, como Ortega en Nicaragua y Fujimori en Perú, y me parece hipocresía –lo he dicho en varias ocasiones- que haya quienes se pretendan demócratas y soslayen las barbaridades de unos o de otros. Los Vargas Llosa, así como los López, y sus variantes en Perú y en otras latitudes, tienen derecho a optar por lo que convenga a sus intereses, lo que no corresponde es que quieran hacernos creer que lo hacen por su apego a la democracia y la libertad.

Y eso mismo pasa con los medios. Por razones de espacio no me referiré más a las entrevistas a Juan Pari, excongresista e integrante del equipo técnico de Perú Libre, y de Carlos Neuhaus, del equipo técnico de Fuerza Popular. Solo quería hacer notar que, en las dos horas de Ampliación de Noticias, RPP se olvidó de la equidad en la información que dicen practicar.

Es muy fácil constatarlo, yo creo que con RPP pasa lo que dicen en su spot institucional «la emoción nos viene ganando», de modo que solo es cuestión de reconocerlo. Cuando hay coincidencia de intereses con una de las candidaturas es imposible ser neutrales. Francamente, como oyente, esa no es mi demanda, pero si insisten en hablar de equidad deberían practicarla. Lo que reclamo sí, y es nuestro derecho, es que informen sin faltar a la verdad.

 

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