Solo ensuciar

La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, anunció anoche que han solicitado a tribunales electorales la nulidad de actas de 802 mesas electorales del país aduciendo falsificación de firmas, 65 casos de miembros de mesa familiares e irregularidades al  momento de consignar la votación.

Esta es la primera vez en la historia del país que un partido político presenta esa cantidad de pedidos de nulidad en un proceso electoral. Esta situación extraordinaria solo ratifica la actitud de Fujimori de pretender desconocer su derrota en las ánforas por tercera vez consecutiva.

Como en el 2016, Keiko está haciendo su pataleta. Al inicio de esta campaña electoral ella declaró que un «error» suyo con relación a su derrota ante Kuczynski fue no haber pedido el «reconteo» de votos; algo que por lo demás no está contemplado en las normas electorales porque las cédulas de votación se destruyen.

Entonces, ahora —en una nueva pataleta— está pidiendo la nulidad de 802 mesas electorales que —naturalmente— de anularse las van a favorecer.

Ahora bien, según la Ley Orgánica de Elecciones hay solo cuatro supuestos en los que los Jurados Electorales Especiales pueden declarar la nulidad de la votación realizadas en las mesas de sufragio, y ninguna de ellas ha sido invocada por Fuerza Popular. En otras palabras, Fujimori solo busca ensuciar las elecciones que perdió por tercera vez.

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