Jugando a terroristas

El hallazgo de falsos volantes terroristas en el caserío de Ricardo Palma confirman el peligroso juego que algunos ejecutan con tal de infundir miedo en la población hacia el hasta ahora ganador de las elecciones presidenciales Pedro Castillo  y en medio de una estrategia para enlodar la segunda vuelta electoral.

En el Alto Huallaga, ahí donde por más de 20 años la población ha vivido entre dos fuegos: la de Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas, no se puede engañar con el terrorismo, como se hace en Lima.

Son tan burdos los volantes dejados en Ricardo Palma que tienen dibujados los símbolos de los dos grupos terroristas que atacaron al país, Sendero Luminoso y MRTA, que nunca fueron aliados, y en cambio sí rivales en su desquiciado afán por alcanzar el poder a través de las armas.

Quien o quienes hicieron esos volantes desconocen, definitivamente, la dolorosa historia del conflicto armado interno, pero sí pretenden infundir terror hacia Castillo, como lo han hecho en toda la campaña electoral.

En los pueblos que han sufrido el embate del terrorismo esa campaña de miedo no ha prosperado, y en cambio sí ha fortalecido la figura de Pedro Castillo. Ahí están los votos confirmándolo. Se equivocan quienes piensan que jugando a terroristas conseguirán lo que no pudieron en las ánforas. Todo lo contrario, siguen afianzando en esa población marginal la figura de Castillo como víctima.

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