El Congreso nuevamente contra la educación sexual

Teresa Chara de los Rios

La mamá le dice a la Caperucita Roja que lleve una canasta de alimentos a la casa de su abuelita que está enferma y que, al cruzar el bosque, no hable con ninguna persona extraña.

Si trasladamos esa parte del cuento a la realidad, el bosque representa la calle y el peligro, así también la persona extraña o el lobo representa a los acosadores y violadores de niños. La recomendación que da la mamá a Caperucita representa la permanente preocupación de las madres ante los peligros que pueden surgir cuando los niños y niñas salen a la calle, van a la escuela o a comprar algo porque pueden ser interceptados con engaños por extraños.

La pregunta es, ¿será suficiente las recomendaciones que hacen las mamás a sus hijos para evitar que ocurran más violencia sexual contra los niños? Indudablemente que no. Primero, porque en la mayoría de las veces el lobo no está en el bosque (la calle) sino en nuestra propia casa. De allí que el mayor índice de violaciones sexuales contra los niños se ejerce desde dentro del hogar y por personas conocidas que se aprovechan de la proximidad y confianza de sus víctimas para atacar y luego amenazar para que guarden silencio.

Por ello, la educación sexual en los niños es de suma importancia porque los informa, educa y previene. ¿Quiénes son los primeros que deben enseñar a los niños sobre educación sexual? Los padres. Sin embargo, esto no siempre sucede. Existe tantos tabúes y prejuicios sobre la sexualidad, que muchas veces son los propios padres que evitan hablar del tema y distraen la atención del niño hacia otros temas. O les hablan de la cigüeña, la mariposa y tantos otros disfraces sin llegar a educar sobre sexualidad, despertando más curiosidad en ellos. El colegio y sus docentes son muy importantes para la enseñanza integral de la educación sexual, así también los medios de comunicación desde un enfoque de derechos humanos.

El Congreso de la República, el 6 de mayo, aprobó una iniciativa legislativa que impide que los escolares reciban educación sexual integral y educación con enfoque de género. También indica que son las asociaciones de padres quienes revisarán el contenido de los textos escolares y decidir si esos contenidos van o no van.

Asimismo, el Ministerio de Educación deberá consultar a los padres antes de impartir los contenidos. Si los profesionales del Minedu ignoran la opinión de estas asociaciones pueden ser despedidos o destituidos de sus cargos.

Hacen mención a un término “ideología social”. Con ello no se tocarán temas como prevención del embarazo en adolescentes, la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas, igualdad de derechos y oportunidades, desconocer que hay personas como los colectivos LGTBIQ+. En verdad esto representa un retroceso en la educación y en la vida de millones de niños y niñas. No hablar del tema no soluciona nada. Creer que hablarles de sexualidad los volverá gay o despertará su deseo sexual a temprana edad es absurdo. No los protege; sino más bien, los expone.

Los libros y cursos sobre educación sexual no son un peligro, pero dejar de estudiar ese importante aspecto de sus vidas sí es un peligro. Siendo realistas su fuente de información sobre sexualidad no son los libros, sino la televisión, internet, redes sociales y su celular.

Ante tremendo atropello a la educación peruana, los medios de comunicación han jugado un papel importante para que pase desapercibida esta modificación. La cortina de humo es la tesis falsa del presidente Castillo y nos tienen embobados con ello, mientras los congresistas han dado nuevamente un golpe a la educación.

Nuestros niños saben de sexualidad sin necesidad de recurrir a los textos escolares. Ellos ingresan al mundo de internet a través de sus equipos o celulares y están mucho más enterados de sexualidad que nosotros a su edad.

Debemos enseñarles que nadie tiene derecho a tocar sus cuerpos, que denuncien si alguien se atreve a tocarlos o decirles cosas que los incomodan. Son los propios padres y los profesores quienes deben dar apertura a ese diálogo y esto se consigue hablando de sexualidad desde pequeños y en la forma más natural posible.

     
 

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