Ese dedo pulgar… apuntes de una campaña electoral

Ps. Richard Borja
Director Instituto Peruano de Psicología Política

La antropología que estudia el largo proceso evolutivo de la especie humana, entre las muchas preguntas que busca responder tiene una que no logra aún el consenso científico; nos referimos a cuándo es que nuestra especie empezó a desarrollar el uso flexible del dedo pulgar.

Desde hace millones de años ha sido la clave para que nuestros antepasados hayan logrado aplicar los primeros ejercicios biomecánicos en la caza, la recolección, la transformación de la piedra en herramientas y en los primeros actos de socialización que han marcado el rumbo de nuestra evolución biocultural. Ese pequeño dedo es el que le da utilidad a todos los otros que se acompañan en nuestras manos.

Iba pensando en ello, mientras repasaba los resultados electorales de las últimas elecciones regionales y municipales que nos han dado nuevas autoridades y han tenido como protagonista al mencionado dedo y al nuevo gobernador, que apellida como tal. Después de mucho tiempo hemos tenido una elección que se define en la primera vuelta, algo que ya estábamos dejando de lado debido en gran parte a la dispersión de votos que supuso la presencia de muchas candidaturas en elecciones pasadas (14 en el 2018) y que en esta oportunidad solo tuvo a 5 protagonistas, cortesía de una legislación electoral hiper legalista y a un débil sistema de representación partidaria. Aunque haciendo balances de pros y contras, siempre es mejor tener pocas organizaciones políticas, pues eso ayuda a ordenar mejor la oferta electoral.

Las campañas políticas son carreras de resistencia, de regulación de tiempos y ritmos que deben aprovechar las características de los actores en competencia y del mismo candidato»

El supremo protagonismo que tienen la burocracia electoral del JNE y el complejo sistema legal para participar en unas elecciones, no cautela problemas de fondo. Sólo como ejemplo, no se puede estar con la incertidumbre de saber si serás excluido a días del proceso electoral. Eso enfría las campañas y confunde al elector promedio y es una de las razones para que un poco conocido candidato del caballito haya quedado en tercer lugar, bajo el manto de un candidato excluido que siempre negó su exclusión y le mintió a sus votantes, haciéndoles creer que seguía en contienda. Ante semejante fake news, poco o nada pudo hacer la burocrática y legalista fiscalización de los organismos electorales, delatando su inoperancia ante ese tipo de fraudes electorales.

Las campañas políticas son carreras de resistencia, de regulación de tiempos y ritmos que deben aprovechar al máximo las características del escenario, de los actores en competencia y fundamentalmente, del mismo candidato. Realizar este ejercicio adecuadamente y llevarlo a un tablero estratégico ayuda a elegir con eficacia cada movimiento táctico. Los resultados electorales, son en buena medida, consecuencia de una buena o mala planificación estratégica.

Al iniciar el proceso electoral, una organización política emergió como gran favorita, logró adherir la participación de importantes líderes provinciales y distritales y saltó a la escena con la estampa de un pura sangre inglés; sin embargo, con el trajín de la campaña fue perdiendo fuelle y no logró mantener el ritmo, para resignarse a un tercer lugar. Eso sí, con personales victorias en algunas provincias y distritos. Y mientras el caballo brioso tropezaba con obstáculos, el tren se ponía a toda marcha y dejaba a su paso una humareda de notoriedad, pero también de una opacidad que no les permitió advertir el escenario completo, siendo victimas de su propia autoconfianza, probablemente aún ahora, muchos en cabina deben estarse preguntando: ¿Qué pasó?

De otro lado, el gallito madrugador se quedó dormido o quizá asumió que era mejor cantar en corrales distantes, pues pese a haber quedado en inmejorable posición el 2018, no supo perfilar una buena estrategia y dejó pasar su oportunidad de cacarear en estas elecciones, donde su presencia fue tardía, tímida y susurrante, cómo si solamente estuviese esperando que la casualidad y las riñas en el escenario principal, de pronto lo pusieran como protagonista. La suerte a veces juega, pero una campaña no se puede basar en ella.

Finalmente, y volviendo a nuestro dedo pulgar, cabe decir que se hizo protagonista de esta elección porque planificó su campaña regional desde el momento en que se levantó para celebrar la victoria distrital, donde una gestión de enfoque táctico y un buen equipo de comunicación y relaciones públicas, sumado a una eficiente regulación de ritmo y velocidad le dieron la victoria y sentido a ese pulgar hacia arriba, que significa aprobación. Una que deberá validar en estos 4 años de gobierno y para lo cual le deseamos lo mejor, por el bien de Huánuco.

     
 

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