Gallinas ponedoras y cebiche culturoso

Andrés Jara Maylle

Qué divertido país en el que vivimos. Qué extravagantes e inútiles ocurrencias imaginan constantemente nuestras inoperantes autoridades para que nosotros, el pueblo querido, no nos aburramos y siempre encontremos formas para entretenernos, para divertirnos como se merece. Todo apunta a que cada autoridad, desde el puesto en que se encuentre, hace sus mejores esfuerzos para superar en cretinismo a los demás. Aquí van dos propuestas de antología.

UNO

Los congresistas Susel Paredes y Edward Málaga, como si no hubiese tantas cosas más importantes en un país que se está yendo al barranco, presentaron un proyecto de ley para «garantizar el bienestar de las gallinas ponedoras…» No. No es ficción ni mala literatura. Es un dato verídico expresado en el documento PL/955/2021-CR, presentado por lo impresentables arriba mencionados, el diez de diciembre pasado. Demostrando que en este caso la realidad supera con creces a la ficción, en una de sus disposiciones del proyecto de ley se lee textualmente: «Las gallinas deben estar libres de hambre, desnutrición y sed. Las gallinas deben estar libres de miedo, angustia o estrés… Las gallinas deben tener la libertad para expresar su comportamiento natural… Las gallinas debes estar libres de incomodidades físicas y térmicas», etc. y etc.

Cómo se nota que estos congresistas viven en otra realidad (o en la irrealidad). Solo así puede explicarse tamaño despropósito, pues el proyecto de ley involucra a personas jurídicas (empresas o granjas de gran escala) y naturales (cualquier vecino que cría sus gallinitas).

Por ejemplo, conozco a muchas personas (vecinos, amigos, parientes) que en sus azoteas, en los patios de sus casas, o en pequeños terrenitos previamente acondicionados ponen jaulas o corralitos donde crían indistintamente patos, pavos o gallinas ponedoras, estas acompañados con sus respectivos gallos galacuncas. Estas personas, no tienen ningún interés en maltratar, con hambre o con sed, a las susodichas gallinas, Su crianza, generalmente, está a cargo de la mujer y ellas saben que cuanto mejor tratan a las ponedoras, sus amigas plumíferas corresponderán poniendo en sus nidos harto huevo para el consumo familiar a para la venta si hay excedentes. Y, claro, cuando llegue su momento (como a todos los seres vivos), se convertirán, incluyendo al gallo galacunca, en un espectacular escabeche, en un sabroso caldo de gallina o en un inigualable estofado.

De aprobarse el proyecto de marras, no podremos criar en jaulas a las gallinas pues será considerado como maltrato animal

Pero ahora, de aprobarse el proyecto de marras, no podremos criar en jaulas a las gallinas pues será considerado como maltrato animal. Mi madre, que en paz descanse, hubiese dicho: «Hijo, no le hagas caso a esos hismaytogshos y mejor ayúdame a degollar a la Churubambina y a la Querasina (ella ponía nombres a sus gallinas por el lugar de procedencia) para prepararnos nuestro rico locro de gallina que mucho estoy antojando».

DOS

La cultura, está demostrado, es la última rueda para todos los gobiernos, sean estos de derecha, izquierda o de centro. Y, por eso mismo, la cultura es lo que menos le interesa a los que están en el poder. Por lo demás, izquierdistas, derechistas, centristas, etc., son generalmente ignorantes y sienten repulsión y alergia a todo lo que implica desarrollo cultural.

Pero el gobierno del inefable Pedro Castillo ha superado todas las probabilidades. Apenas inaugurado su gobierno nombró como su ministro de cultura a un notario chiflado que decía banalidades, emprendía discursos huecos y trasnochados entreverando andinismo, quechuismo, antioccidentalismo e indianismo. No duró ni un mes en el cargo. Lo reemplazó nombrando a una señora cuya relación con la cultura (a menos que esté equivocado) es nula. Es conocida por la lucha que emprendió para esclarecer la muerte de su hermano, asesinado junto a otros alumnos y un docente de la Universidad La Cantuta, por el grupo Colina durante la malhadada dictadura fujimorista. Y nada más.

Seguramente por ello, hace poco tuvo una idea desconcertante: formar una «mesa de trabajo» para que este emita un «documento que contenga recomendaciones sobre las líneas de acción y medidas que velen las prácticas y significados asociados a la preparación y consumo del ceviche, expresión de la cocina tradicional peruana». En buen cristiano, esa comisión que debe estar cobrando una jugosa propina por hacer tonterías, nos dirá en adelante cómo debe preparase un contundente cebiche.

Lo que no sabe nuestra ministra es que el cebiche es un producto de la cultura culinaria que tiene muchos siglos de evolución y que por ello, puede (y debe) variar de región a región, acomodándose a los productos de la zona y consolidando sus propios registros. No es posible que un grupo de burócratas, acaso ignaros en estos menesteres nos vengan a decir cómo se preparará este plato emblemático del Perú (sin olvidar que con sus respectivos recutecus el cebiche se prepara en muchos países del orbe).

Solo me queda imaginar y reírme a carcajadas cuando nuestra ministra o su «mesa de trabajo» se enteren que en nuestro querido Huánuco un platillo favorito de muchísima gente es el no menos famoso cebiche con papa rellena, Nada menos. 

  1. PD. Como soy muy suspicaz creo que estas descalabradas propuestas eran simplemente cortinas de humo que no le funcionaron al gobierno y con las que pretendieron distraernos, ocultando de paso los muchos y desvergonzados escándalos políticos que la prensa independiente muestra día a día.

Huánuco, 19 de diciembre del 2021.

 

  •  
  •  
  •  
  •  
  •   
  •   

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *