Juan Acevedo y EMMA, una historieta que ofrece esperanza 

Germán Vargas Farías

Fue en setiembre del año pasado cuando me comuniqué con Juan Acevedo, para proponerle contar el caso de la adolescente de 14 años de edad que fuese intervenida violentamente, y luego detenida, cuando con su hermana y su mamá regresaban a su casa, después de participar en una marcha pacífica protestando contra el golpe de Estado perpetrado por Manuel Merino y la mayoría del Congreso de la República.

La plática fue vía zoom, y lo que pensé sería una reunión de cinco a diez minutos se extendió por casi una hora, tiempo durante el cual intercambiamos impresiones sobre lo ocurrido en noviembre de 2020, y coincidimos en lo alentadora que fue la movilización mayoritariamente juvenil respondiendo a lo que acontecía en nuestro país, y en la importancia de relatar lo que sucedió con la adolescente, a quien llamamos Emma, en un formato de historieta. Para contarlo mejor.

Así fue que nació EMMA y el derecho a la protesta, historieta basada en hechos reales, a partir del testimonio de la adolescente que fue arbitrariamente retenida, y sometida a golpes y tratos humillantes. El objetivo fue denunciar la transgresión de los derechos de una adolescente, y demandar garantías para que se haga justicia, y para que hechos como esos no se repitan.

Juan Acevedo, a quien muchos conocíamos por historietas como Luchín González, Piolita y, principalmente, El Cuy, entre varias otras, es considerado el más grande historietista peruano, y eso se debe a su reconocido talento, así como a la evidente pasión por la historieta con vocación humanista que, me consta ahora, hace que se comprometa con las vivencias y aspiraciones de las personas aproximándose a las mismas.

EMMA, una adolescente que ama lo justo y quiere lo mejor para nuestro país, que se opone firmemente al racismo, al machismo y a todas las formas de violencia y discriminación, y que defiende entusiastamente los derechos de las niñas, niños y adolescentes”

Lo hizo así con la adolescente de EMMA y el derecho a la protesta, y lo ha hecho después con las y los adolescentes de laorganización huanuqueña Yo también tengo algo que decir, con quienes Juan Acevedo sostuvo cuatro reuniones virtuales para escuchar sus experiencias y preocupaciones, las mismas que se reflejan en el guion de EMMA y el derecho a la educación, la nueva historieta que se presentará esta mañana en Huánuco.

La relación establecida entre el historietista y Paz y Esperanza, la institución que tomó la iniciativa, ha concebido a EMMA como personaje, una adolescente que ama lo justo y quiere lo mejor para nuestro país, que se opone firmemente al racismo, al machismo y a todas las formas de violencia y discriminación, y que defiende entusiastamente los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

En EMMA y el derecho a la educación, la historieta que se presenta hoy, responde a una situación concreta que ha puesto en riesgo el derecho fundamental de las niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad basada en el ejercicio de los derechos humanos.

Se trata de la ley 31498, denominada “Ley que impulsa la calidad de los materiales y recursos educativos en el Perú”. En un país donde decenas de niñas, niños y adolescentes son víctimas de violencia sexual cada día, y con altas cifras de embarazo adolescente, incluso de niñas menores de 14 años, el impacto de la norma aprobada por el Congreso de la República en junio de este año será grave, sobre todo para más de 6 millones de estudiantes que asisten a instituciones educativas públicas, pues el alcance de la ley no obliga a las escuelas privadas.

Por eso, además de exigir la derogación de esa ley, hay que demandar el cumplimiento de las obligaciones y compromisos del Estado peruano, contraídos al suscribir y ratificar diversos instrumentos internacionales de derechos humanos, y la historieta es una forma de hacerlo, creativa y didácticamente, desde el testimonio y protagonismo de las niñas, niños y adolescentes.

Juan Acevedo nos visita hoy, y con él llega EMMA para encontrarse con las chicas y chicos de Yo también tengo algo que decir, y para decirnos que así, actuando juntos, tiene sentido la esperanza.

     
 

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