La crisis política e inestabilidad permanente del Perú

CPC Mto. César Augusto Kanashiro Castañeda

La pugna entre Pedro Castillo y el sistema político es un constante desde que asumió el mandato que no tiene visos para resolver los problemas económicos y sociales, estando la agenda política del Perú marcada por denuncias constitucionales al presidente Castillo, el pedido de impedimento para salir del país para la esposa del presidente y la liberación de su cuñada, ahora las amenazas de una vacancia y del cierre del Congreso.

Tenemos exministros fugados, parientes no habidos, colaboradores eficaces, allanamiento a las viviendas y oficinas de un grupo de congresistas investigados por canjear sus votos a cambio de direccionar licitaciones. Denuncias de extorsión y corrupción al más alto nivel. Estos son algunos hechos de un capítulo más de la crisis permanente que vive el Perú.

Hay una evidente judicialización de la política, pero también hechos inéditos en el Gobierno, el Congreso y otras instituciones autónomas. A causa de ello, los entes públicos y organizaciones de la sociedad civil que recibieron al grupo de alto nivel de la Organización de Estados Americanos en el marco de la Carta Democrática, creyendo que las recomendaciones dadas llevarían a una solución de intereses de los poderes del Estado.

Desde el 2016, el Perú ha librado crisis políticas que no cesaron en ningún momento, incluso durante la pandemia. Las elecciones de 2021 no cumplieron con la función de canalizar la tensión. El voto estuvo muy fragmentado. Por primera vez, el apoyo a los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta no superó el 27 %. La elección se realizó en un clima de alta polarización.

En ese contexto llegó Pedro Castillo al poder con Perú Libre, partido al que se afilió para ser candidato al final del plazo legal. Perú Libre obtuvo el 28 % de escaños y logró una coalición con otro partido que le permitió sumar el apoyo de otros 42 votos.

Han transcurrido quince meses de desgobierno, en los que pasaron cuatro gabinetes y más de 70 ministros de Estado. La bancada de Perú Libre pasó de 28  % a 12  %. El transfuguismo es un fenómeno cotidiano en la política peruana. Los congresistas se reagrupan durante el periodo, a tal punto que al inicio del periodo había 9 grupos parlamentarios y hoy son 13.

La polarización existente se agudizó durante la campaña de la segunda vuelta electoral con denuncias de fraude que no llegaron a probarse. Muchos anuncios de campaña y de las primeras semanas de gobierno se diluyeron por la debilidad de un presidente sin experiencia, equipo y viabilidad de las propuestas. Los primeros cuestionamientos a las designaciones de los ministros se fundamentaron en la falta de idoneidad.

Meses más tarde, no solo la oposición sino la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la República, la Autoridad Nacional del Servicio Civil han advertido irregularidades en las decisiones y gestión del gobierno. Recientemente, la fiscal de la Nación ha presentado una denuncia constitucional ante el Congreso.

Si bien el presidente Castillo renunció al partido Perú Libre, Sin embargo no ha logrado liberarse de las  mociones de vacancia por permanente incapacidad moral.

El nuevo pedido de vacancia ha planteado nuevos escenarios que deberá resolver el Congreso la próxima semana. Para declararla procedente, el Congreso debe sortear el límite de la regla que establece solo cuatro causales para acusar al presidente durante su mandato. En efecto, a diferencia de lo que ocurre en otros países de la región, la Constitución ha previsto una excesiva protección al presidente. Ello impide iniciar un juicio político aunque exista evidencia de la comisión de graves delitos. El otro escenario es el de la aprobación de una moción de vacancia por permanente incapacidad moral, que incluiría entre sus fundamentos los argumentos de las denuncias constantes por corrupción que involucran directamente al presidente de la república.

A pesar de la inestabilidad política que genera un constante cambio de liderazgo en el Ejecutivo y la falta de una postura clara del Congreso, el Perú sigue teniendo una economía estable.

Según la actualización de los informes de riesgo de la agencia Bloomberg, a inicios del año, con 56,28 puntos el Perú se coronó como la economía más estable de América Latina, superando a Chile que alcanzó 52,79 puntos.

De hecho, en el 2021, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el producto bruto interno (PBI) del Perú creció cerca de 13,31 %. Esto refleja, según analistas, la reactivación de las actividades comerciales tras la caída del 11,03 % del PBI en el 2020, producto de las restricciones de la pandemia.

07-12-2022

     
 

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