La PTAR no tiene quien la gestione

PTARDirector Instituto Peruano de Psicología Política

Durante su rendición de cuentas de hace unos días, el alcalde Villavicencio indicaba, entre otras cosas, que lamentaba no haber podido implementar el proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales, más conocido como PTAR; un importante proyecto que, pese a tener presupuesto y haber sido dejado encaminado por la anterior gestión, no logró superar la fase de socialización durante los 4 años de la gestión actual. Quedando ahora, en las postrimerías de su gestión y el advenimiento de una nueva, en un marco de lamentación inoperante.

Una de las principales razones para que este proyecto no se concrete hasta ahora han sido las diferencias entre las posiciones de la autoridades de Santa María del Valle y de Huánuco, quienes no han logrado ponerse de acuerdo sobre la urgencia de acondicionar socialmente el proyecto mediante efectivos ejercicios de información y sensibilización con la población vallina, que veía la construcción de dicha planta en áreas de proyección urbana, como un elemento disociador y contaminante que llegó a ser calificado como “el baño de los huanuqueños” y que ante una débil o nula gestión social por parte de las autoridades “interesadas” en materializar dicho proyecto, se posicionó entre la población anulando su viabilidad social y negándole a Huánuco la posibilidad de avanzar hacia su desarrollo.

Al parecer nunca hubo una intención seria y comprometida con la ejecución de dicho proyecto; no tenemos rastro alguno de iniciativas o esfuerzos mínimos que se hayan desplegado desde la gestión municipal y que hayan tenido el propósito de generar la viabilidad social. El alcalde Villavicencio mencionó (a modo de justificación) que el proyecto era complejo; en cierto modo todo proyecto de infraestructura que se ejecuta en el país lo es; y como muestra de ello 2 346 obras públicas están paralizadas, congelando recursos por más de S/ 29 mil millones de soles, según informe de la Contraloría General de la República para el primer semestre del año 2022. En un país cuya brecha de infraestructura supera los 365 mil millones de soles, tener ese dinero paralizado es un autogol a nuestras posibilidades de competitividad y desarrollo. ¿A que se debe esta realidad vergonzante?

La informalidad es uno de esos frenos de mano que paralizan las inversiones públicas; como ejemplo, cuando se inició el proyecto de la PTAR, su ubicación inicial consideraba la zona de Huachog, donde existían unos humedales y que luego pasó a ser un área invadida donde se asentaron viviendas y cuya legalidad predial es aún hoy un misterio. Eso provocó que luego se vean otras alternativas, ubicándose finalmente unos predios en Santa María del Valle, donde luego de realizarse las evaluaciones técnicas, se confirmó su utilidad e idoneidad.

La disposición de los terrenos es otro de los obstáculos que todo proyecto de inversión pública debe sortear, el creciente derecho a la propiedad privada, el duro marco de protección de las tierras comunales y los criterios de tasación vigentes se convierten en todo un reto al momento de negociar y concretar la disposición  o adquisición de dichos predios, requisito indispensable para poder iniciar un proyecto de inversión pública y que, como en el caso de la PTAR, muchas veces se ve neutralizada por el choque de intereses incompatibles entre las partes.

Finalmente, la deficiente gestión social es otro de los factores que conllevan a que los proyectos se mantengan en fase neutra, sin posibilidad de avanzar. Todo proyecto de inversión pública beneficia a la sociedad, al menos ese es el marco de su análisis lógico y su característica principal; sin embargo, estos beneficios no siempre suelen ser vistos y asumidos por la población, que ante una deficiente estrategia de comunicación, información y sensibilización, consideran a dichos proyectos como ajenos, distantes y por lo tanto, prescindibles.

Hay muchos otros factores que paralizan proyectos, como la falta de liquidez y recursos, cuando se asignan a empresas ejecutoras poco solventes o cuando los factores ambientales no contemplados en los estudios preliminares impiden el avance de estos. Sin embargo, en el caso de la PTAR, la informalidad, la dificultad para disponer de predios y la ausencia de una estrategia de gestión social han provocado su paralización y lamentable postergación, que en la gestión entrante, esperamos se pueda corregir.

     
 

Agregue un comentario