¿Los inocentes bebés prematuros en el hospital regional serán defendidos?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

Los recién nacidos prematuros requieren de cuidados muy especiales, pues son muy vulnerables al ambiente, dado que su desarrollo dentro del útero materno no ha concluido. Entre los males con los que el personal asistencial, la madre y el padre tienen que lidiar, está la apnea, es decir, fallas en la respiración. Para contrarrestarlos, se prescribe el citrato de cafeína, que es eficaz en el tratamiento de la apnea del prematuro, ayuda a disminuir la falla a la extubación, y a proteger el cerebro en formación entre otros, beneficios.

¿Dónde encontramos el citrato de cafeína y a qué precios?

Como su uso se centra en las unidades de cuidados intensivos de neonatos, no se le suele encontrar en farmacias comerciales. En el Observatorio Peruano de Productos Farmacéuticos, sólo encontramos 16 establecimientos que han registrado disponibilidad del Citrato de Cafeína, 11  públicos y 5 privados ( http://opm.digemid.minsa.gob.pe/#/consulta-producto ), a precios que fluctúan entre los 20 soles y medio y los 266 soles (probablemente para efectos de su venta vía aseguradoras privadas que “rebajan” el precio al paciente asegurado). Ninguno en Huánuco. La presentación es siempre la misma: solución para perfusión (“ampolla”) de 20 mg, de la marca Medifarma, de Uruguay, con el mismo registro sanitario. Además de volver a evidenciar las enormes distorsiones del mercado de medicamentos en Perú, que ameritan una intervención estatal para corregirla, esta información nos remite a una muy grave afectación de derechos humanos básicos en Huánuco, junto con sospechas de corrupción organizada en el Hospital Regional Hermilio Valdizán.

¿Qué ha pasado en Huánuco?

De los 5 bebés prematuros que encontramos al inicio de la última semana de diciembre en cuidados intensivos en dicho establecimiento, a 2 se les ha negado el acceso al Citrato de Cafeína, poniendo en riesgo sus frágiles vidas.

¿Cómo se puede ser tan desalmado? Ocurre que la farmacia del Hospital está desabastecida de ese compuesto clave, así que sus dependientes le han indicado a un padre y un abuelo, asegurados por el Seguro Integral de Salud, que pueden encontrar el medicamento en “las farmacias de enfrente”.

¿Y se ha encontrado el citrato de cafeína en las farmacias comerciales? Al menos en una (no registrada en el Observatorio Peruano de Productos Farmacéuticos), se vende a un precio 5 veces mayor de lo que cuesta en una botica de Barrios Altos en Lima, o 4 veces más de lo que cuesta en las farmacias del Hospital de Huacho o de Emergencias Pediátricas en Lima. Y la familia de uno de los dos recién nacidos no puede pagar ese precio, por lo que la vida del bebé peligra. La familia del otro neonato con grandes esfuerzos ha logrado pagar en la farmacia privada lo que el SIS debió cubrirle vía su entrega gratuita en la farmacia del Hospital Regional.

¿Es sólo una deficiencia de gestión del abastecimiento? No. Al parecer, los productos que se venden afuera del hospital, son del mismo lote del que se entregaba adentro. Por ello, una de las víctimas ha denunciado el hecho a la fiscalía provincial penal de turno, que tendrá que investigar si hay relación entre el desabastecimiento de la farmacia pública y el abastecimiento de la privada. O, en otras palabras, si alguien del hospital, coludido con el dueño de la farmacia, está sustrayendo los medicamentos para hacer negocios a costa de los más indefensos.

¿Qué más debe hacerse? En primer lugar, defender los derechos a la vida y a la salud de los niños recién nacidos. Para ello la Defensoría del Pueblo ha de intervenir a fin de que el Hospital regional adquiera los medicamentos y los suministre inmediatamente. En segundo lugar, de verificarse que los medicamentos adquiridos en la farmacia son del mismo lote que los adquiridos por el Hospital, debe procederse a restituirlos, al ser bienes del Estado, tarea de la Procuraduría Pública del Gobierno Regional de Huánuco. Y por consiguiente, la empresa farmacéutica debería devolver al afligido paciente el monto cobrado por la venta indebida. En tercer lugar, tanto la misma fiscalía como el Hospital y la Contraloría General de la República, deben investigar si existe una práctica de sustraer medicamentos o insumos adquiridos con dinero público, para negociar con ellos. Finalmente, urge retomar las campañas masivas para informar a los ciudadanos y ciudadanas que la salud es un derecho no negociable y que hay vías para denunciar situaciones que lo niegan.

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