¿Qué le espera a Chile con Gabriel Boric?

Claudia Hübner Mendieta

Gabriel Boric se logró imponer con más de 11% de diferencia en votos contra José Antonio Kast este pasado 19 de diciembre en Chile. Las cuestiones ahora son diversas, desde cómo logró ganar Boric con un porcentaje tan diferenciado, hasta que depara el futuro para un Chile gobernado por un izquierdista radical y progresista sin experiencia, pero con muchas ganas de hacer un «gran cambio».

Gabriel Boric ganó las elecciones, aún si solo tiene 35 años, aún si él mismo dijo que no tenía la experiencia necesaria para ser presidente y aún si semanas antes de las elecciones tuvo denuncias graves de acoso sexual por una mujer que trabajó con él en el pasado. Muchas personas se encuentran pasmadas después de esta victoria tan diferenciada, pero en realidad si analizamos la situación objetivamente, no es tan sorprendente como parece a primera vista. Las personas se cegaron por un cambio radical, así como pasó en Perú, a pesar de las cantinfladas que fueron parte de los incoherentes discursos de Castillo y así como todos los países de Latinoamérica que en la actualidad han asumido el mandato comunista. Boric fue inteligente, aprovechó al público joven y progresista con sus declaraciones pro-aborto y a favor de la comunidad LGBT. Impresionó con su imagen joven y amable que promete tomar la mano del pobre y sacarlo del hoyo en el que se encuentra. Utilizó sus redes sociales para acercarse a la gente joven, validó a la mujer y asimismo dio su apoyo al nuevo feminismo. Hizo bien su papel de joven actual con mirada hacia el futuro al intentar marcar distancia entre él y los antiguos partidos de Chile y como siempre las masas sucumbieron ante su resplandeciente encanto. Lamentablemente, las masas olvidaron, una vez más, que el modelo izquierdista nunca ha funcionado y esta no será una excepción milagrosa.

El escenario para Chile de ahora en adelante es en realidad bastante desalentador. Boric, como cualquier comunista con ideas extremistas, quiere hacer el cambio de constitución y si obtiene lo que quiere Chile podría pasar a estar en la palma de su mano. A diferencia de Perú en donde a Castillo lo odia más de la mitad de la población y eso lo imposibilita ser tan radical y frontal con sus decisiones, en Chile, la mayoría ama y aclama el nombre de Boric por sus discursos tan hipnotizantes para la juventud. Aún si no se puede afirmar el inicio de una caída radical de la economía en Chile, debido a la recién entrada de Boric al gobierno, se puede empezar a hablar de una inestabilidad política considerable dada la polarización existente en el parlamento.  Eso sumado al modelo político conocido que busca instaurar Boric, el mismo modelo que fue probado en otros países y no funcionó, el miedo ha invadido a la otra parte de la población que no votó por el nuevo presidente. En contra parte, las personas que esperan que Gabriel Boric haga un cambio y dé inicio a una «nueva izquierda» podrían estar siendo demasiado ingenuos.

Gabriel Boric es la nueva cara de la izquierda en Latinoamérica y eso ya se empieza a sentir. La inflación en Chile ha llegado a su nivel más alto desde 2008 con 6,8% y sus inversores más grandes ven con recelo al nuevo presidente. Por lo visto, esto podría ser el inicio de una nueva marea comunista en Latinoamérica considerando que, Venezuela, Argentina, Perú y ahora Chile, por no mencionar otros, han caído en esta forma de gobierno. Cabe mencionar que gobernar, para Boric, será extremadamente complicado ya que, a pesar de que la mayoría votó por él, el parlamento chileno está fragmentado y la oposición de la derecha es fuerte. Solo queda esperar a ver qué pasará en las siguientes semanas y ver como paulatinamente este cambio afecta a todo Chile, incluyendo a los que votaron por su contrincante y fallaron en el intento.

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