¿Qué tan positivo es el movimiento «body positive»?

Claudia Hübner Mendieta

Las redes sociales están plagadas de odio y estereotipos absurdos en relación a la diversidad de cuerpos. Los hombres para ser considerados guapos tienen que ser altos y fornidos; y las mujeres, delgadas y tener un cuerpo de reloj de arena. Si esto no se cumple, los creadores de contenido son atacados duramente. A partir este gran problema nació el movimiento body positive (cuerpo positivo) que busca contrarrestar los estereotipos mediante la celebración y normalización de todo tipo de cuerpos y no solo aquellos que poseen las modelos de revista y pasarelas. Aunque en principio, el concepto body positive suene bastante alentador, las personas en la actualidad debaten por si este es realmente una ayuda o una normalización de la obesidad.

Las pancartas que representan este movimiento muestran mujeres de todos los tamaños y razas  como signo de la celebración y el empoderamiento corporal, con el objetivo de normalizar los cuerpos más pesados. Es verdad que todos los cuerpos deben ser respetados; sin embargo, no podemos definir como normal y natural un cuerpo con obesidad, ya que sería normalizar también el estilo de vida que este tipo de cuerpos lleva detrás. La obesidad acorta el tiempo de vida promedio de una persona y es una enfermedad que conduce hacia a muchas otras, tales como la diabetes y la hipertensión. Generalmente, estas personas se escudan diciendo que nosotros no somos nadie para juzgar a los demás, pues no sabemos realmente como es su estilo de vida y en algunos casos es cierto. No obstante, la obesidad es una de esas enfermedades que cambian el físico de una persona y evidentemente se sabe cuando una persona es obesa.  Respetar no significa celebrar, no podemos empoderar una enfermedad que va a hacer que una persona muera antes. En vez de eso se debería fomentar una convivencia sana en redes sociales que incite el respeto hacia la diversidad de cuerpos, y de esta manera hacer que disminuya el ataque hacia estas personas. No una desmesurada y falsa aceptación que cause más desgracias.

Incluido a lo ya mencionado las seguidoras de este movimiento en muchos casos son extremadamente hipócritas Consideremos que la inseguridad no es exclusiva de las mujeres, los hombres también pueden sentirse inseguros de sus cuerpos. Entonces, porque muchas mujeres se sienten con el derecho de criticar la altura de los hombres abiertamente diciendo frases como: «nunca estaría con un chico que mida menos de 1.70»,  pero si ellos hablan de sus preferencias respecto al cuerpo de las mujeres, son atacados. Intercambiemos las situaciones un segundo e imaginemos que un hombre diga lo siguiente: «Nunca estaría con una chica que pese más de 55 kilos». Claro ahí si la situación cambiaría y el chico sería un «gordofóbico» de lo peor. Aún si el peso de una persona se puede cambiar con la mejora de los hábitos alimenticios y la altura no, la primera situación es considerada normal y la segunda deleznable.

Es verdad que todos los cuerpos merecen respeto, sin embargo, esto no quiere decir que debamos celebrar cada uno de ellos. Rescatemos el mensaje positivo de este movimiento, está bien respetar todos los cuerpos tengan cicatrices, estrías, celulitis, granitos, etc. Por otro lado, no olvidemos que la obesidad es una enfermedad grave y aún si no está bien opinar sobre el cuerpo de los demás incitando al odio, tampoco está bien celebrarla y normalizarla. En vez de eso fomentemos el llevar una vida saludable en la que prime el amor propio, pero a la vez sepamos que no todos los días nos vamos a levantar  amando como nos vemos. Está bien no ser «positivos» siempre con respecto a nuestro cuerpo y vivir nuestra propia neutralidad en la que podamos aprender a amarnos con el tiempo y algún día dejar de llamar defectos esas partes que no cumplen el estereotipo popular de un cuerpo perfecto.

«Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida» (Oscar Wilde)

     
 

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