Reflexión sobre las Elecciones Regionales

Claudia Hübner Mendieta

Días atrás, durante una llamada intrascendente, le preguntaba desinteresadamente a mi hermana por quién votaría en las próximas elecciones ministeriales. Nunca hubiera imaginado su respuesta, que en resumidas cuentas profería que no sabía por quién votar y ni siquiera había escuchado las propuestas de los candidatos todavía. Ayer me pasó lo mismo con mi papá, a quién hice la misma pregunta, y del cual obtuve una respuesta similar: “Aún no sé quiénes son los postulantes está vez”. Tal vez se cuestionen el porqué de mi sorpresa, pero día tras día al preguntarle a personas bien enteradas de política y, al oír respuestas similares, me empecé a cuestionar el porqué de esa constante actitud apática de los peruanos en relación con la política, que finalmente podría desencadenar en otra ola de decisiones erróneas que pongan al poder a personas nulamente capacitadas e improvisadas.  Hoy intentaré esclarecer esta duda.

El año pasado hubo 18 personas ansiosas por alcanzar la presidencia del Perú. Entre ellos Rafael López Aliaga, Daniel Urresti y George Forsyth. Hoy a la alcaldía de Lima se postulan los mismos tres candidatos. ¿Quién no se cansa de política cuando siempre vemos las mismas caras? las mismas personas que, a pesar de estar involucradas en escándalos de corrupción, siguen siendo aquellos que pretenden ser la cara de nuestro país. Esto es un problema gravísimo porque los peruanos conocen muy bien a estos políticos y muchas veces optan por darle “la oportunidad” a personas nuevas con propuestas nuevas sin ninguna razón, además del hecho intrínseco de ser políticos novedosos. El problema de esto es que votan por caras nuevas sin siquiera informarse, sin siquiera saber si estás personas están mínimamente capacitadas para estos cargos que requieren de una vasta experiencia previa. El mayor ejemplo de esta equivocación se dió el año pasado. En la segunda vuelta había 2 candidatos: Pedro Castillo y Keiko Fujimori. Digan lo que digan, la señora Fujimori contaba con más experiencia y estaba más capacitada que nuestro actual presidente. Sin embargo, su reputación en casos de corrupción y, especialmente, el legado que le dejó su padre hizo que las personas se decidieran por Pedro Castillo. Sin importar que el partido de Castillo también estuviera involucrado en casos de corrupción. Sin importar que de todas las entrevistas que había dado Castillo ni en una pudiera presentar con claridad su plan de gobierno y sus propuestas. Hoy vemos el resultado de esta decisión.

A pesar de todo, no puedo culpar plenamente a la población por no informarse de política, ya que hoy intentar estar enterado de este sector es casi imposible. La política hoy en día es más un campo de memes que de información real. Esto se puede observar en cada debate que existe previo a una elección sea presidencial o sea ministerial. Los debates en teoría deberían existir únicamente con el fin de enterar a la población de las propuestas de gobierno de cada candidato y poder esclarecer dudas respecto a estas. Sin embargo, los debates cada vez se tornan rápidamente en peleas sin sentido entre los candidatos en los que se entremezclan temas personas que nada tienen que ver al caso. Al finalizados estos, se viralizan decenas y decenas de memes, mientras que el porcentaje de población informada sigue siendo bajísimo. Es decir, incluso al intentar informarnos, nos topamos con una pared que no nos permite hacerlo o, de lo contrario, con un cúmulo de burlas que nos desvían de la información relevante.

Existen peruanos que se informan antes de votar para cumplir su deber cívico. Sin embargo, esta es la minoria y no es para culpar a los demás. El hartazgo de las personas hacia nuestra política es palpable hace años y es por culpa de las mismas garrapatas de siempre que años tras años siguen postulando a diversos cargos estatales y siguen pretendiendo, de esta manera, ser la cara representativa de nuestro país a pesar de estar involucrados en decenas de casos de corrupción y, en muchas ocasiones, no contar con la preparación y experiencia para el cargo que esperan desempeñar. Además, al intentar informarnos siempre existen obstáculos que lo impiden. Aún así debemos ser más concientes de nuestro deber cívico y darnos el tiempo de informarnos con tiempo e interés, solo así lograremos crecer como país.

     
 

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