Sobre el alcoholismo, un enfoque basado en la libertad

Ps. Richard Borja
Director Instituto Peruano de Psicología Política

En los últimos días y en plenas efemérides por el Día de la Salud Mental, las primeras planas de los diarios daban cuenta de la consecutiva muerte de personas que solían pasarse las horas del día y de la noche en las calles, bebiendo alcohol barato y atizando con cada sorbo el infierno de sus vidas. Con cínica honestidad muchos incluso se alegraron de dichas muertes, otros conmovidos por una humanidad que nunca debe perderse, se lamentaban y se preguntaban por las causas.

Luego de unas investigaciones preliminares se ha llegado a asumir que las 17 muertes en Huánuco y otras tantas en otras ciudades del país, responderían a una intoxicación por la presencia de metanol en ciertas bebidas de consumo popular. El caso aún es materia de investigación y la alerta epidemiológica dictada por la Dirección de Salud, parece estar en marcha; pero más allá de dichos hallazgos, hay una realidad del tamaño de nuestros jircas, y es que en el Perú y en Huánuco tenemos un serio problema de alcoholismo que se manifiesta en distintos estratos de la sociedad, destruyendo vidas en todos los niveles socioeconómicos.

Lamentablemente en Perú, las manifestaciones sociales de este problema en sus rostros más deprimentes y crudos, se fueron mimetizando con el paisaje y aquellos que estaban sumergidos hondamente en este drama eran calificados coloquialmente como «los borrachos de San Martín», en referencia a la calle donde suelen juntarse para estrellar sus vidas entre sorbos de alcohol barato comprado por ahí cerca. Pero no es el único rostro del alcoholismo. Hay mucha gente que padece de trastornos relacionados al consumo del alcohol y ni siquiera lo sabe o es consciente de ello. De ese modo, sin percatarse va erosionando su entorno familiar, laboral, social, espiritual, hasta ubicarse en una dimensión de vacío existencial cuyo patrón de vida es tan superficial como la etiqueta del licor que consume.

El alcoholismo es además un problema de salud pública. No es una mera practica individual, pues los efectos del alcohol se manifiestan más allá del consumidor. Un conductor ebrio puede atropellar a otra persona. Un esposo ebrio puede actuar con violencia ante sus hijos o parejas; de igual modo, una adolescente ebria puede ser más susceptible de padecer violencia sexual o física y de implicar a otros en terribles circunstancias; si algo ocasiona el alcoholismo, es un problema social, más allá del propio drama personal de quien lo padece.

¿Por qué consumimos alcohol? Porque somos seres sociales y las bebidas son elementos y canales de socialización. Al menos, a lo largo de nuestra historia fue así. Se registra las primeras bebidas alcohólicas hace casi 10 millones de años, en la era neolítica y cuando se empezaron a guardar granos fermentados que luego se convirtieron en las primeras bebidas, pasando por el vino griego y romano y los demás destilados. Desde ahí las bebidas acompañaron al hombre en sus momentos excepcionales y ordinarios. ¿Por qué ahora es tan peligroso? En realidad, siempre lo ha sido. El inglés Mark Forsyth en su “Breve historia de la borrachera” recoge una serie de anécdotas y hechos históricos que dan cuenta qué peligros y problemas siempre han estado ligados a un trago; sino recuérdese cuando en los comienzos del banquete de Platón, uno de los personajes se queja de resaca.

Uno puede beber como parte de una circunstancia social, brindar a la salud de alguien querido o refrescar una tarde soleada con un vaso de cerveza. No vamos a ponernos en el piso de la negatividad absoluta a disfrutar de un buen vino o un cocktaill refrescante. Dicha posición sería incompatible con la vocación de psicólogo que afirma y defiende la libertad responsable ¿Le ha pasado que, por compartir unas cervezas con los amigos, ha descuidado otras responsabilidades? La clave para saber si nuestros hábitos de consumo de alcohol son un problema o no, radican en la respuesta que le damos a la pregunta anterior. Si la respuesta es sí, no hay duda alguna de que usted tiene problemas de alcoholismo.

Desde el enfoque de las políticas públicas, el consumo de alcohol es un problema de salud pública y en ese sentido poco o nada se ha hecho; pero al mismo tiempo, es una más de las tantas situaciones de riesgo que rodea la vida humana, a la cual uno debe enfrentarse con pleno conocimiento de sus efectos placenteros y de las consecuencias de su exceso. A fin de cuentas, siempre será una decisión personal que ponga a prueba nuestra libertad.

     
 

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