¿Un año de pandemia y los mismos errores respecto de fármacos y farmacias?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

En los días recientes quizá hayamos conocido personas que piden apoyo urgente para adquirir Oxígeno o medicamentos costosos. Igual que ocurrió el año pasado.

Cabe preguntarse entonces ¿qué aprendimos todos y todas, con mucho dolor, respecto del derecho a la salud? Muchas lecciones, algunas de ellas ya expuestas en anteriores entregas de esta columna ciudadana. Otras merecen una atención específica, como el acceso a los medicamentos necesarios para restablecer la salud o, eventualmente, la vida.

Al respecto, ya sabemos que como el derecho a la salud no está adecuadamente previsto en la actual Constitución como un derecho fundamental, de todos y todas las personas por igual, el acceso a los medicamentos, en situaciones de escasez, está mediado en la práctica por la capacidad económica de los pacientes y sus familiares.

También sabemos que existen prácticas de acaparamiento o de especulación respecto a medicamentos de alta demanda en algunas farmacias privadas, al mismo tiempo que hay desabastecimiento o restricciones a la venta de esos mismos medicamentos en las farmacias públicas.

Por ejemplo, la Ceftriaxona, antibiótico que se medica para la neumonía atípica que va aparejada en algunos cuadros de Covid 19, cuesta en la farmacia del Hospital Regional Hermilio Valdizán de Huánuco, S/1,70 la ampolla de 1 gramo. El genérico cuesta, en las farmacias privadas del frente, S/4,00. Y el mismo producto de marca, podría estar a S/15,00 en las farmacias del centro de la ciudad. La dexametasona (que se indica a los 7 días, nunca antes de detectado el Covid 19), está a S/0,20 en la farmacia del hospital, a S/2,00 como genérico al frente y a S/7,00 en versión de marcas en el centro. Cabe indicar que según el observatorio de productos farmacéuticos, http://observatorio.digemid.minsa.gob.pe/# , la dexametasona se puede encontrar desde S/0,10 en farmacias privadas, algo que dista de la realidad huanuqueña.

Sin embargo, nuevamente empezamos a conocer de situaciones donde se indica a los ciudadanos que las farmacias de los hospitales no están vendiendo los medicamentos a todos los pacientes o familiares que lo requieren. Y que en ocasiones se han vendido en cantidades que superan las dosis individualmente requeridas, a algunas personas que probablemente revendan los medicamentos en el mercado privado, donde los márgenes de ganancia son enormes.

Para cortar de raíz con esta epidemia moral de lucro con la vida y la salud de la gente, urgen acciones inmediatas de SUSALUD, el Ministerio Público – Fiscalía de Prevención del Delito, la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo, además de las que le corresponden a la Dirección Regional de Salud (cuya farmacia probablemente también esté en riesgo de desabastecimiento).

Para comenzar, podrían verificar la cantidad de medicamentos disponibles en las farmacias públicas, teniendo en cuenta que es en los establecimientos de primera atención donde debe contenerse el agravamiento de la enfermedad. Así como verificar los procedimientos de entrega a los ciudadanos y ciudadanas, garantizando de un lado, que toda persona con receta, física o en whatsapp – con el médico debidamente identificado – acceda a los medicamentos. Y de otro lado, prohibir su expendio sin receta individualizada. Así se prevendría el acaparamiento.

A la par, se podría indagar los precios de venta de los medicamentos necesarios en las farmacias privadas, en prevención del delito de especulación, teniendo como referencia la información publicada en el observatorio mencionado líneas arriba.

Todo esto fomentando, por todos los medios disponibles, mecanismos de participación, denuncia o vigilancia ciudadana, para que los afectados dejen de ser víctimas de la indolencia o incompetencia, y pasen, junto con quiénes los apoyan por hambre y sed de justicia, a ser parte de la construcción de un país con derechos humanos garantizados.

     
 

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