Vallejo y “𝑇𝑟𝑖𝑙𝑐𝑒” en Tingo María

Andrés Jara Maylle

Hace un par de meses atrás, el profesor Jhonny Mautino Vilca, docente del área de Comunicación de la Institución Educativa 32496 de Anda, Aucayacu, Leoncio Prado, nos comunicó que él y otros colegas de su centro de labores estaban haciendo todo lo posible (y también lo imposible) para realizar una actividad académica y cultural conmemorando los cien años de la edición primera de Trilce, uno de los poemarios más innovadores de la poesía en lengua española.

Nos consultó si podíamos participar en las charlas y, ni corto ni perezoso, aceptamos teniendo en cuenta que cualquier intento por difundir la poesía vallejiana, todo afán por promover la cultura, y todo empeño para impulsar la lectura en los jóvenes, sobre todo, debería ser apoyado sin ambages, dudas ni murmuraciones.

Así, el jueves pasado por la tarde emprendimos nuestro viaje a Tingo María los colegas Luis Mozombite, Rossy Majino y este escriba. Allá nos daríamos encuentro con Paola Reynaga quien haría de maestra de ceremonia, actividad muy afín a nuestra destacada periodista. Llegamos al filo del ocaso cuando en Tingo María empezaba el lento anochecer y aún se podía distinguir la imponente figura pétrea, pero vestida de verde, de la Bella Durmiente, que descansa desde los tiempos aurorales en la ribera izquierda del majestuoso río Huallaga

Fuimos recibidos con gran cordialidad por los colegas Jhonny Mautino, Rosa Fernández y Teófanes Chávez, todos ellos docentes de la institución 32496, de Anda. En realidad, la labor que estos y otros colegas como ellos están realizando a favor de la juventud de la provincia de Leoncio Prado es digna no solo de ser felicitada, sino también imitada por todos los centros educativos. Sin presupuestos, con un apoyo mínimo; pero sí con un entusiasmo y una fe inquebrantables en sus propias posibilidades, más el trabajo denodado e indesmayable que desplegaron durante semanas, han podido desarrollar una actividad que no tiene precedentes en esos lares. Eso sí, contaron, como debía ser, con el apoyo total de los alumnos e, incluso, de los padres de familia. Así. Con casi todo en contra, organizaron el evento denominado DISERTACIONES POR LOS CIEN AÑOS DE TRILCE.

Cuando les preguntamos por qué el evento se realiza en Tingo María y no en el mismo Centro Educativo de Anda, los colegas se disculparon como si ellos tuviesen la culpa: «Es que en nuestra institución no tenemos auditorio. Pero la UGEL Leoncio Prado nos está apoyando, por eso vinimos acá», dicen. Es una realidad que duele pero es cierto. Por eso, desde aquí, hacemos un llamado al Gobierno Regional o a las demás instituciones que manejan grandes presupuestos, para que en lugar de gastar tanto dinero en cosas intrascendentes, deberían construir una gran infraestructura para la institución 32496 de Anda, en donde hay jóvenes estudiantes y docentes emprendedores que necesitan con premura un auditorio que los dignifique a todos ellos.

El día central de las DISERTACIONES POR LOS CIEN AÑOS DE TRILCE, fue el pasado viernes 21. Llegamos a las 9 y 30 de la mañana al auditorio de la UGEL y lo que vimos nos conmovió profundamente: niños y adolescentes de diversos grados atiborraban el auditorio; habían llegado temprano desde Anda deseosos de conocer la figura poética de Vallejo y, especialmente, algunos pormenores de Trilce, una de sus obras cumbres. Allí estaban también todos los docentes de la mencionada institución educativa, encabezada por la directora, la colega Carmen Escobal Y a un costado nos acompañaban muchas madres de familia que llegaron junto a sus hijos. Esa escena nunca lo olvidaremos; es la mejor prueba de que el país no está perdido; es la mejor demostración de que no estamos al borde del abismo; es la imagen esperanzadora, cara al futuro.

A su turno, Rossy Majino disertó sobre las muchas ediciones de Trilce desde que apareció por primera vez en 1922; luego, el autor de esta nota habló sobre la ternura en los poemas III y LI de dicho poemario, para después dar paso a Luis Mozombite quien con gran sapiencia habló sobre la trascendencia del poemario en los últimos cien años.

Pero eso no fue todo. En el interín, los organizadores, con un enorme acierto, programaron declamaciones, interpretaciones musicales, sociodramas, bailes, etc. Para todo ello, es evidente que trabajaron mucho los alumnos de la mano de sus docentes. Esa es la explicación lógica para el éxito de tan loables muestras de arte en los estudiantes. Por méritos propios destacó la alumna del cuarto año de secundaria, Helen Domínguez Neyra quien interpretó soberbiamente la melodía El Cóndor Pasa, el himno del Perú. Su voz templada, su ritmo cadencioso, creo que lo convierte en una promesa del canto en esta parte del país. También debemos referir la presencia de pequeños estudiantes del nivel primario, quienes bien entrenados, declamaron en grupo uno de los poemas símbolos de Vallejo: El momento más grave de mi vida… Mención aparte merece el sociodrama de Masa y el garbo con que una estudiante danzó una marinera norteña, el territorio de Vallejo.

Si solo veinte (de los miles que hay en la región Huánuco) colegios imitaran lo que han hecho los colegas de Anda, con toda seguridad aseveramos que otra y muy distinta sería nuestra realidad educativa. Ellos nos demuestran que con esfuerzo y sobreponiéndose a las limitaciones se pueden hacer actividades académicas y culturales que trasciendan las cuatro paredes de las aulas. Por ello, nuestras reiteradas felicitaciones.

Las horas han pasado y con mucha pena debemos emprender el viaje de vuelta. Pero volvemos convencidos de que en un apartado colegio en la ruta a Aucayacu hay hombres y mujeres; niños, adolescentes y adultos dispuestos a cambiar el mundo leyendo Poesía vallejiana. Sí es posible, amigos. Adelante, siempre, Como el Huallaga que pasa impetuoso y dispuesto a no detenerse en ningún recodo.

Huánuco, 23 de octubre de 2022.

     
 

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