A enmendar

La condena impuesta por el juez del Trigésimo Juzgado Penal Liquidador de la Corte Superior de Justicia de Lima, Raúl Jesús Vega, al periodista de investigación Cristopher Acosta y al director de la editorial Penguin Random House, Jerónimo Pimentel, por el delito contra el honor y difamación agravada, ha merecido la condena unánime de los gremios de prensa y hasta de la Defensoría del Pueblo por sus argumentos que vulneran el libre ejercicio de la prensa y coactan la libertad de opinión.

El juez considera que Cristopher y Jerónimo incurrieron en dicho delito al escribir, el primero, y publicar, el segundo, el libro «Plata como cancha», que es una biografía no autorizada del empresario y líder de Alianza Para el Progreso, César Acuña, quien planteó la querella.

Si bien es cierto que la querella es un derecho de las personas que consideran que su honor ha sido afectado por alguna publicación; también es cierto que es un derecho de todos los ciudadanos el ser juzgados por un juez probo y capacitado, conocedor de las normas con las que va a impartir justicia.

En el presente caso el juez Jesús Vega —a tenor de la lectura del fallo— ha pasado por alto el Acuerdo Plenario n.° 3-2006/CJ-116, la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y pretende que ahora los periodistas tengan que verificar cada dicho de cada persona, aun cuando es el testimonio de la protagonista del hecho.

Una sala debe enmendar esta sentencia.

 

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