Atentado

El Congreso de la República bajo la presidencia de la acciopopulista María del Carmen Alva le ha cerrado las puertas al periodismo y a la transparencia, en abierta violación al derecho a la información que tiene la ciudadanía.

La actitud de cerrar las puertas del Congreso a los hombres de prensa solo puede explicarse y justificarse desde la voluntad por imponer el secretismo en ese poder del Estado, que es donde florece la corrupción.

Con María del Carmen Alva en la presidencia del Congreso, este registra una de sus cifras más altas de desaprobación entre los ciudadanos. Y eso se explica también por esta voluntad autoritaria, intolerante que despliegan la gran mayoría de parlamentarios.

Perú Libre, Fuerza Popular, las dos bancadas más grandes del Congreso, Renovación Popular comparten —y ha quedado evidenciado— no solo los mismos objetivos por destruir los avances en la educación peruana (sabiendo que una educación de calidad es el arma más poderosa para la libertad de los pueblos y contra la política mediocre instalada en el país), sino también por desarrollar conductas autoritarias.

El cierre de puertas del Congreso a los periodistas comenzó con la pandemia, pero ahora que todo se ha reactivado, en el Congreso mantienen la restricción para los hombres de prensa y más de un parlamentario se ha pronunciado a favor de mantener así las cosas. Eso es violentar el derecho de la población a estar informada y atentar contra la democracia.

     
 

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