Inicio del fin

Abimael Guzmán Reinoso ha fallecido preso en la Base Naval del Callao cumpliendo dos cadenas perpetua, una por la matanza de Lucanamarca y la otra por el cochebomba en Tarata (Miraflores) y tenía otros juicios pendientes también por actos de terrorismo.

Si bien su captura el 12 de setiembre de 1992 significó el declive de su grupo terrorista Sendero Luminoso, su muerte debería marcar el inicio del fin de su ideología en el país.

Es cierto que aún en la selva del Vraem hay un grupo de armados liderados por los hermanos Quispe Palomino salidos de las entrañas de la organización criminal de Abimael, pero también es cierto que hace varios lo han desconocido como su líder.

Pero también es cierto que hay un grupo de personas ligadas al Movadef, el grupo surgido tras la captura de Guzmán que buscaba su inscripción en el JNE para participar en elecciones y buscar la amnistía de Guzmán y otros dirigentes senderistas.

El reto que le queda al país es precisamente cerrarle paso a esa ideología demencial que le declaró la guerra al país, produjo más de 60 mil muertos y empujó al país al debacle económico agudizando la pobreza y extrema pobreza nacional. Y el terruqueo no es el camino para eso. El camino es convertir al Estado en eficiente con presencia en cada rincón del país. Es fortalecer los partidos políticos, las instituciones y la lucha contra la corrupción. Es conocer y enseñar en los colegios el informe de la CVR.

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