La solidaridad

Una nueva campaña de solidaridad con las obras de bien social que realiza el sacerdote Oswaldo Rodríguez Martínez ha tenido la respuesta positiva de la ciudadanía.

Esta actividad que se ha realizado incluso el año pasado en medio de las restricciones por la pandemia de la covid-19, alivia en alguna medida las grandes necesidades que tienen los albergues creados, promovidos y cuidados por el referido sacerdotes, en los que se atienden niños, adolescentes y jóvenes de ambos sexos, personas con alteraciones mentales y adultos mayores en situación de abandono o vulnerabilidad.

Las obras del popular padre Oswaldo Rodríguez hablan por sí sola. Las decenas de personas que pasaron por los albergues promovidos por dicho religioso y que hoy son hombres de bien son la prueba viviente de lo valiosa que es su labor.

Por eso es más que importante que la campaña de solidaridad que organizan un grupo de personas entusiastas merezca el respaldo de la ciudadanía.

Ese respaldo no solo significa una inyección económica para la labor social del referido religioso; sino —y quizá lo más importante— es la inyección de energía y de respaldo que recibe el mismo padre Oswaldo, al saber que no está solo, que su obra es conocida y que tiene el apoyo de sus paisanos, de su ciudad, de sus conciudadanos.

Y que ese apoyo no se acabe nunca.

     
 

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