Para qué esperar

Contrariamente a lo que puede suponer el Gobierno, la intervención a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos puede activar mayores protestas en la capital de la república y en el interior del país, principalmente de la zona sur.

Las mismas autoridades de dicha casa superior de estudios que en un primer momento justificaron la intervención policial, horas después la han condenado acusando «abuso policial» y el Ministerio Público ha confirmado que de los 193 detenidos por la policía en dicha intervención, 192 fueron dejados en libertad, lo que confirmaría el despropósito legal y político de aquella acción.

Así, el Gobierno se ha quedado solo con lo que por un momento exhibió como un operativo exitoso y con las horas se ha convertido en una nueva confirmación del uso desproporcionado de la fuerza pública.

La presidenta de la república, Dina Boluarte, debería evaluar ¿cuánto tiempo más las armas podrán sostener su gobierno? y si en el Congreso ya no habría los votos para ratificar las elecciones en el 2024, ¿qué hará si su promesa ha sido adelantar las elecciones? Entonces para qué esperar que la violencia avance, que más peruanos fallezcan, que las pérdidas económicas aumenten, si la exigencia para devolverle la calma al país es que renuncie, el cierre del Congreso, nuevas elecciones y referéndum para una nueva Constitución. ¿Para qué esperar 2024 para irse, si puede ser el 2023?

 

     
 

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